viernes, 16 de julio de 2010

domingo, 4 de julio de 2010

ADELGAZAR VS ENVIDIA


Locura es hacer lo mismo y esperar resultados distintos
Albert Einstein


Con las tratamientos para adelgazar su experiencia le confirma que culparse o reprocharse porque los resultados obtenidos lejos están de parecerse a los esperados no es un acto sabio ni prudente ni amable. Ya lo ha hecho infinidad de veces obteniendo resultados que no lo satisfacen. No son las dietas las que deben funcionar: es nuestra manera de pensar.

El objetivo de adelgazar no consiste en perder peso sino en ganar conciencia y ganar espacios de vida. Aún tratándose de kilos, la idea de "perder" siempre tiene una connotación negativa y la psiquis tenderá a resistirla. Un programa ayuda cuando ayuda a ganar en todas formas posibles: ganar una figura ideal, un hábito de alimentación gratificante, confianza, auto-respeto; autoestima positiva. Cuando permite recuperar la amabilidad con la persona de uno como base para el desarrollo de conductas acertadas para generar beneficios reales. El tratamiento para adelgazar debería liberar para siempre de la adicción a la comida, del auto-concepto de obeso y de los consecuentes problemas de peso. Son éstas ideas demasiado pesadas para cargar.

Adelgazar es relativamente sencillo, algo que el organismo puede conseguir. De hecho, mucha gente consigue adelgazar varias veces en la vida aún aplicándose a dietas diversas cuyas filosofías se contradicen entre sí. Adelgazar no es el problema ni el gran desafío: mantener un peso ideal en estado de radiante salud y buen humor sí lo es pues requiere un cambio de conciencia. Cuando un tratamiento para adelgazar se basa únicamente en los alimentos sin contemplar al hombre en su totalidad psico-física aparecen las resistencias y los rebotes de peso.

Por lo general la gente no registra el disparador que detiene su progreso; muchas personas no alcanzan a detectar la instancia específica que los llevó a descuidar su tratamiento para adelgazar hasta que un día se miran al espejo y con horror o desazón, caen en la cuenta de que han vuelto atrás: ¡otra vez ese antipático rebote de peso!.

Pero el rebote de peso no es algo que venga desde afuera a visitarnos para amargarnos la vida. Muchos factores explican el rebote de peso: en su mayoría son factores psicológicos activados en experiencias también antipáticas y que se "dejaron pasar". Algunos experimentan cierta incomodidad cuando observan que empiezan a brillar con unos cuántos kilos menos: si han conservado un sobrepeso durante años, de pronto esa imagen armoniosa que les devuelve el espejo les resulta incómoda, desconocida y literalmente, una parte de su personalidad no sabe cómo actuar con ese nuevo cuerpo. A otros les sobrevienen temores difusos, inusitados como por ejemplo, la posibilidad de quedar aislados en su entorno habitual. Para otros, la novedosa experiencia de encontrarse en pleno dominio de sí mismos les resulta atemorizante; les inaugura nuevas responsabilidades y nuevos roles de vida. A otros los detiene el sarcasmo ajeno o la omnipresente envidia de los demás. Sin embargo, alcanzar un pleno dominio de la actitud personal necesariamente implica toparse con la envidia ajena y atravesarla.

En algunos matrimonios, por ejemplo, la reducción de peso de uno de sus integrantes suele poner a su pareja en problemas. Esta sospecha detiene al individuo en su progreso; cede a los atracones sin entender por qué. Sin embargo guarda la sospecha de que mejorándose él perjudicaría al otro y equivocadamente concluye de un modo conciente o inconcientemente que lo mejor será dejar las cosas como están.

Un tratamiento para adelgazar resulta excitante, una verdadera aventura, permite soñar y desprenderse con la imaginación. Volver a engordar significa en miuchos casos algo así como dejar la aventura atrás, volver a quienes eran y sentirse seguros. Por tal motivo, las dietas que no contemplan el mundo interior fallan o se quiebran al cabo de un tiempo.

Las personas cuentan hoy con recursos efectivos para descubrir sus ideas improductivas, sus prejuicios, como así también para descubrir cuánto de bueno pueden conseguir con sus deseos y valores adecuadamente detectados y alineados con sus características de la personalidad.

A menudo cuando las personas progresan superando sus propias expectativas, no tardan en aparecer algunos miedos difusos. Mucha gente ha respondido durante años al apodo de "gordo", "gordito" y les cuesta asumir una nueva identidad relacionada con la delgadez o con las formas corporales armoniosas. Otros mantuvieron en sus entornos un cierto rol fijo junto con la figura del gordo ("gordo simpático", "el grandote", "el poderoso", ”el fortachón”, “el gordo bueno”, “el buen compañero”, “el tranquilo de la familia”, “el chico problema”, etc ). Con estas sutilezas, el auto-concepto de gordo queda profundamente instalado en sus conciencias y muy difícilmente derribado mediante esos tratamientos que solo restringen la calidad del alimento o tienen en cuenta sus calorías. Esta idea de sí mismos, ese dañino autoconcepto es, en una abrumadora mayoría, de los casos, la clave que inhibe el desarrollo de aquellas conductas y elecciones de las cuales más tarde se arrepiente. Tanto apodos y roles quedan implantados en la identidad configurando la actitud. Para estas personas adelgazar no es una misión imposible, (bajan de peso y vuelven a subir); lo que les resulta imposible, impensable es abrazar la convicción de igualdad respecto de los otros. Se trata de una misión difícil a menos que se produzca una flexibilización y un cambio significativo en sus conciencias.

¿Exactamente qué buscan las personas cuando deciden aplicarse a una dieta para adelgazar?

Aunque parezca paradójico, la mayoría busca “recuperar peso”. Buscan recuperar ese peso social que fueron perdiendo a medida que se fueron tragando sus frustraciones.

Adelgazar es mucho más que rebajar unos kilos de más. Si lo fuera, entonces las personas adelgazarían y no tendrían problemas en mantener ese peso ideal recuperado. Pero esto no ocurre: cuando las personas empiezan a adelgazar empieza a revelarse en sus conciencias una nueva imagen de sí mismos. Una imagen con la que necesitan aprender a convivir y en la cual necesitan empezar a reconocerse. La identificación es el producto de un intrincado proceso mezcla de experiencias, reflexiones y conclusiones. Aún por alentadora, esta imagen siempre es incómoda al principio; después de todo, es el reflejo de un desconocido; de alguien cuyas reacciones son desconocidas, imprevisibles que despiertan cierta perplejidad tanto para la persona misma como para su entorno inmediato. El lugar que ocupa en el mundo se va modificando progresivamente al paso de su descenso de peso. Cambian su manera de sentarse o de caminar porque cambia el espacio que esta nueva figura va ocupando en el mundo exterior.

Con frecuencia esta nueva imagen resulta intimidante, especialmente si no se la cuida con esmero y dedicación, pues las creencias que de ella derivan conseguirán verdaderamente desmantelar el concepto que venían manteniendo respecto de sí mismos y de las transformaciones que sus cuerpos y organismos pueden ser capaces de producir. Resulta comprensible, por lo tanto, el que para tanta gente, los rebotes de peso formen parte de sus vidas; son lo conocido y lo familiar, el factor clave que posiblemente no estén preparados para abandonar para siempre.

Las técnicas del Coaching aplicadas al proyecto Adelgazar prometen cambios en el registro celular. Únicamente aplicándole al pensamiento una orientación precisa conseguirán revertirse las conductas auto-destructivas, y derribarse las resistencias inconscientes. Cuando estos cambios primarios ocurren, toda persona en sobrepeso empieza a disfrutar libremente, no solo de sentimientos magníficos de confianza, entusiasmo, alegría o seguridad sino de los auténticos beneficios y oportunidades que invariablemente vienen a partir de una transformación desde la raíz del problema. El coaching para adelgazar no consiste en un tratamiento con bases psicológicas ni están sus esfuerzos concentrados en explayarse en interpretaciones o en la búsqueda de la causa. Consiste en el ejercicio del pensamiento estratégico aplicado y diseñado exclusivamente al objetivo de pautar correctamente un plan de descenso de peso, mejorar la apariencia física, el vínculo con la comida y con el propio cuerpo. A medida que se avanza en el entrenamiento se va comprendiendo que las dietas no prosperan cuando no tienen en cuenta que el cuerpo es el resultado del estilo de vida y del estilo de pensamiento; y que el estilo de vida y la manera de pensar son el resultado directo de corrientes emocionales. Un buen estilo de vida es el resultado de una manera saludable de pensar y la manera saludable de pensar puede conseguirse sanando las emociones que enferman al pensamiento. Estados tales como la angustia, ansiedad, melancolía inspirarán pensamientos opuestos a los estados de euforia, optimismo, alegría.

Cambiar los alimentos sin cambiar la manera de abordar la vida no siempre resulta, al menos difícilmente produzca un resultado perdurable. El cambio en la manera de abordar la vida surge naturalmente a partir de las observaciones grandiosas.

La tortura, el abuso de la fuerza de voluntad, la restricción, algunos grupos de apoyo, algunas propuestas de ayuno, las prohibiciones de los alimentos que se adoran, la dependencia del conteo de calorías, soportar dolores de hambre, vomitar después de comer no solamente no ayuda a adelgazar y mantener un estado vigoroso sino que se enmarcan entre los principales responsables de los atracones y los rebotes de peso.

La obesidad está alcanzando el rango de “epidemia”; en la cultura occidental la salud pública agoniza. Muchos mueren a causa de disturbios en los hábitos alimenticios producto de imposiciones culturales tiranas responsables de la proliferación de estos dos fantasmas principales en este escenario: la anorexia y la bulimia. En la mayoría de los países “desarrollados” el servicio de Salud Pública muestra preocupación porque personas de cualquier edad, incluyendo menores de edad, ya forman parte de la población de riesgo de ataques cardíacos, diabetes, disfunciones en el metabolismo y en el sistema de defensas, entre numerosos padecimientos. Las dietas abundan y la desesperación por parte de las personas afectadas de regresar a un peso ideal ha convertido el negocio de las dietas y el fitness en uno multimillonario. El que las dietas por sí solas no funcionan; el que ninguna de ellas promete formidables progresos o progresos idénticos en la mayoría de las personas no es una novedad. Sin embargo, en medio del desencanto, esta tragedia sigue siendo una tragedia evitable y superable. El presente programa es el resultado de años de trabajo ayudando a las personas a recuperar su figura armoniosa preservando la salud radiante y el estado de ánimo óptimo que permite una actitud vigorosa y positiva para vivir la vida con alegría.

Por lo general las personas con sobrepeso y con adicción a la comida que caen en los atracones comen más por razones emocionales que por hambre. Ante las restricciones el organismo de la persona excedida de peso entiende que se le están negando asuntos vitales a lo cual se niega y reacciona ferozmente con los atracones. Sus impulsos hacia la comida encuentran su origen en el mundo de las sensaciones, de la imaginación, en sus sentimientos y creencias. En medio de estas crisi, su necesidad real de alimento para nutrirse pasa a un segundo plano.

El hambre verdadero es una necesidad biológica de nutrición. El hambre es un reflejo que nos permite cuidar y preservar la vida. Sin comer moriríamos, enfermaríamos. Sin embargo, la sobrealimentación con los rebotes de peso y los atracones, en lugar de reforzar la vida, la ponen en peligro. Las personas sobrealimentadas corren los mismos riesgos que los subalimentados. Sus efectos psicológicos están más emparentados con los de la desnutrición que con la salud; con la carencia más que con la abundancia; con el miedo más que con el placer, con la necesidad y la falta más que con la plenitud y la sensación de estar completos.

Detectar los disparadores que desencadenan conductas de auto-boicot que llevan por ejemplo a comer en demasía, o en descontrol resulta de importancia crucial. El Coaching para adelgazar propuesto en http://www.aflorarte.com como también en http://www.loqueengordaeslaemocion. se vale de interrogantes seleccionados cuidadosamente para generar provocación al pensamiento habitual y una sacudida a las ideas limitantes que se suelen tener respecto del propio cuerpo y de las capacidades personales de producir una auténtica y perdurable transformación. Los ejercicios permiten registrar los progresos y obtener una gran alegría en ello.

El Coaching para Adelgazar de Aflorarte.com ofrece además, las pautas necesarias para el correcto empleo de las esencias de Bach con lo cual garantiza el equilibrio emocional. Este sistema ayuda a sanar estados emocionales débiles y generar las bases emocionales que producirán un pensamiento radiante y un fantástico buen humor. El sistema ayuda a detectar elementos y factores del entorno, que no dejan de jugar un papel preponderante en muchos casos tanto para colaborar como para detener los progresos. El programa enseña cómo lidiar con las presiones del entorno de una manera que no dañe los vínculos y modifique, en cambio, esa vieja memoria celular y actualizarla para habilitar un proceso de auténtica transformación psicofísica.

Autor: Liliana Dercyé
http://www.aflorarte.com
http://www.loqueengordaeslaemocion.com

miércoles, 23 de junio de 2010


Alimentos adictivos
--------------------------------------------------------------------------------

Por Máximo Ravenna y Alejandra Raichuni
Todos sabemos que cuando comenzamos un plan de adelgazamiento nos cuesta dejar de comer ciertos alimentos que nos gustan demasiado o nos producen una sensación de vacío o angustia al no comerlos, como si realmente los necesitáramos.

No se puede prescindir de la alimentación, pero ¿se puede prescindir de esos alimentos que nos producen demasiado placer o adicción?

La realidad es que estos alimentos son, para algunos de nosotros, verdaderas drogas, que actúan en el centro de recompensa cerebral haciendo que se eleven los niveles de serotonina, dopamina, adrenalina, endorfinas, todos neurotransmisores causantes de dependencia, hábito y adicción, y de los caracteres de la persona que tiene obesidad o el problema.

Por este motivo, el éxito de un plan alimentario está en suprimir los 'alimentos que crean adicción': aquellos que, por definición, acaban ocupando nuestro pensamiento, nos alivian en los malos momentos y nos dan la satisfacción inmediata. Por eso, ante un problema, los ingerimos como válvula de escape.

Esto puede ser el fin de nuestro plan debido a que, como toda sustancia adictiva, es difícil hacer el corte.

Ejemplos de alimentos adictivos:

• Alimentos para copetín: pueden despertar en algunas personas conductas compulsivas y un picoteo continuo. Ahora una papa frita; ahora una aceituna; ahora, ahora y ahora… Estos, además de no poder parar de consumirlos, nos aportan calorías extras a nuestro plan y no nos alimentan.

• Tostadas, pastas, sándwiches, pan, pizza: están elaborados con hidratos de carbono refinados. Son adictivos y de alto índice glucémico; en otras palabras, nos despiertan hambre en el corto plazo y son alimentos de alta densidad energética (poco volumen y muchas calorías). Además, generan serotonina y dopamina cerebral, en especial en los varones.

Como vemos, para perder peso y llevar una alimentación sana y equilibrada no es preciso hacer muchas renuncias, que si son a veces 'duras de tragar'. Sólo debemos realizar cuatro comidas en porciones menores y sin alimentos adictivos.

Esto es una indicación general ya que un tratamiento serio es personalizado y dependerá de patologías o enfermedades asociadas a la obesidad. Además, se debe estudiar en cada paciente cuáles son los alimentos que le causan adicción, ya que no somos todos iguales.

La licenciada Alejandra Raichuni es coordinadora del Departamento de Nutrición del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna

LA NACION

jueves, 10 de junio de 2010

CHOCOLATE

miércoles, 19 de mayo de 2010


La obesidad será la principal causa de mortalidad de este siglo
Algunos de los numerosos beneficios para la salud que se derivan de la pérdida de peso intencionada y mantenida en el tiempo como "un decrecimiento en la resistencia a la insulina, así como de los marcadores inflamatorios, de los marcadores protrombóticos, de los lípidos, del ácido úrico y de la presión arterial"

19 de mayo 2010 | 10:59 am - EFE

La obesidad, el sobrepeso y la malnutrición son problemas que afectan a la sociedad venezolana | EFE

La obesidad se convertirá en la principal causa de mortalidad y enfermedad en el presente siglo, así lo ha afirmado la doctora Gema Frühbeck, presidenta electa de la Sociedad Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO) y especialista de la Clínica Universidad de Navarra, que comparece este martes ante la Comisión Europea de Salud Pública y Seguridad Alimentaria, en Estrasburgo.
Además, la especialista ha advertido en rueda de prensa que, como consecuencia de ello, "se van a ver amenazados muchos de los beneficios obtenidos en el ámbito de la salud en décadas pasadas" y ha asegurado que esta enfermedad, constituye actualmente, un problema de salud "infradiagnosticado e infratratado".

La doctora ha recordado que los principales organismos internacionales especializados en este ámbito recomiendan perder "entre un 5 y un 10% de peso como principal estrategia para el tratamiento de la obesidad y de sus co-morbilidades".

En esta línea, ha señalado algunos de los numerosos beneficios para la salud que se derivan de la pérdida de peso intencionada y mantenida en el tiempo como "un decrecimiento en la resistencia a la insulina, así como de los marcadores inflamatorios, de los marcadores protrombóticos, de los lípidos, del ácido úrico y de la presión arterial".

En conclusión, la presidenta de la EASO recomienda adquirir "un estilo de vida saludable fundamentado en una dieta equilibrada y en el ejercicio físico, factores que deberían tenerse muy en cuenta".

La adopción de hábitos de vida saludables, unida a un aumento de la actividad física, consigue "mejorar la composición corporal, factor asociado a importantes reducciones de marcadores de la obesidad abdominal, al aumento de la masa musculoesquelética, lo que se traduce en una disminución del riesgo de morbilidad y mortalidad", ha indicado.

En definitiva, a juicio de la especialista, los beneficios de la pérdida de peso no sólo inciden en las enfermedades relacionadas con el exceso de peso o con problemas metabólicos o mecánicos, "sino que también afectan a factores relacionados con una mejor calidad de vida, más saludable, así como con los sentimientos de bienestar social y emocional".

La especialista comparece hoy en Estrasburgo ante la comisión parlamentaria europea de Salud Pública y Seguridad Alimentaria con el fin de explicar el impacto decisivo del diagnóstico, tratamiento y, especialmente, de la prevención de la obesidad en nuestra sociedad. La comparecencia de la presidenta de la EASO coincide con la próxima celebración del Día Europeo de la Obesidad, que tendrá lugar el sábado 22 de mayo

viernes, 7 de mayo de 2010



Málaga
Unos 600 expertos de toda Europa analizan la obesidad y la diabetes en el II Congreso de Diabesidad
MÁLAGA, 7 May. (EUROPA PRESS) -


Unos 600 especialistas de toda España y Europa asisten al 'II Congreso de Diabesidad', que se celebra hoy y mañana en el Palacio de Ferias de la capital, donde, a través de mesas redondas y conferencias, ponentes de "alta talla" analizarán la situación actual de las patologías de la obesidad y la diabetes, así como sus tendencias y herramientas terapéuticas como posibles soluciones.
"La diabesidad, que aún no se incluye en el diccionario español, es un juego de obesidad y diabetes que refleja de forma muy clara dos de las patologías más importantes a las que nos enfrentamos en el siglo XXI y en las próximas décadas", señaló hoy en rueda de prensa el jefe de Servicio de Endocrinología del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga y coordinador del encuentro, Francisco Tinahones.
Tinahones hizo referencia al "crecimiento espectacular" que están experimentado ambas patologías, ya que "en los últimos 30 años se ha duplicado la prevalencia de diabetes en los países occidentalizados y la prevalencia de obesidad y sobrepeso en muchos países supera más de la mitad de la población".
A nivel de la provincia, los datos de personas que padecen diabesidad "no se pueden cifrar", no obstante, afirmó que el 10 por ciento de la población en la provincia padece diabetes; cerca del 50 por ciento sufre sobrepeso y obesidad, y más del 15 por ciento sufre obesidad infantil.
Asimismo, el doctor explicó los temas que se abordarán en el congreso, entre ellos, la relación "muy estrecha" que existe entre ambos entes, "la obesidad provoca una serie de trastornos y, entre ellos, uno de los que más costes sanitarios genera es la diabetes".
Junto a ello, también se debatirán los efectos negativos para la salud a los que se asocian ambas patologías, como por ejemplo la hipertensión, hiperlipemia, enfermedades cardiovasculares e incluso cáncer. "Cada vez tenemos más evidencia de que tanto obesidad como diabetes incrementan la prevalencia de algunos tipos de cáncer, es decir, no sólo matan por las enfermedades cardiovasculares sino que cada vez más lo hacen por una mayor incidencia de algunos tipos de cáncer, en concreto en el cáncer de endometrio".
Por su parte, el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid Fernando Rodríguez subrayó que "la obesidad y la diabetes no sólo es problema de las personas mayores, sino que cada día se ve más en la infancia".
En este sentido, destacó que "aproximadamente el 70 por ciento de las personas mayores de 60 años en España tienen obesidad abdominal, la forma más relevante para el riesgo cardiovascular, y uno de cada cuatro niños españoles padece exceso de peso y los padres no son conscientes de ello, lo que hace que sea un problema complicado de controlar".
A su juicio, esta "enorme" frecuencia de obesidad en los niños predice que en los próximos años habrá "mucho más" nivel de obesidad. De la misma manera, apuntó que "cada vez vemos más la presencia de casos de diabetes tipo 2 en niños".
SISTEMA SANITARIO
El doctor Rodríguez aludió además a las implicaciones que conlleva esta epidemia para los servicios sanitarios. "La diabetes y la obesidad son el prototipo de las enfermedades crónicas, y estos suelen ser pacientes que van a tener que estar en contacto con los servicios sanitarios a lo largo de toda su vida", lo que, como dijo, "supone una presión añadida sobre los servicios sanitarios, porque aumenta la demanda de servicios y además hace que estos servicios tengan que reorientarse y reformarse en su manera de trabajo".
Para Rodríguez, hay una serie de cambios que hay que introducir para dar respuesta a este tipo de pacientes. En primer lugar, hay que crear estrategias para capacitar al propio paciente para el manejo de su propia enfermedad, ya que "el gestor de la enfermedad no sólo es el médico sino el paciente", puntualizó.
En segundo lugar, suelen ser pacientes que además de la diabetes tienen otras enfermedades muy frecuentemente. Por lo tanto, según Rodríguez, "es necesario hacer programas integrados y consultas de alta resolución y mejorar los sistemas de información ligados a la gestión para tener un mejor conocimiento de cuántos pacientes tenemos, cómo los estamos tratando, si los estamos controlando bien o no, si se mantienen o no con sus tratamientos y, en definitiva, si estamos haciendo una asistencias sanitaria adecuada", enumeró.
En cuanto al tratamiento de las enfermedades, el doctor de The Royal Surrey County Hospital de Reino Unido David Russel-Jones precisó que "tenemos que cambiar un poco la situación social". En este sentido, consideró necesario "eliminar completamente el entorno tóxico en el que estamos viviendo, como la ingesta desmedida de alimentos y la disminución impresionante del ejercicio físico de la pobalción; mejorar la educación, para que la población pueda tomar elecciones informadas en todo momento, y trabajar sobre el tratamiento farmacológico de la enfermedad.
A juicio de Russel-Jones, una vez que se desarrolla la diabetes es necesario un tratamiento efectivo, que consista en mantener los niveles de glucemia lo más normales posibles, reducir la ingesta de colesterol y lípidos, y permitir que el paciente pueda controlar su propia enfermedad.

lunes, 3 de mayo de 2010

"Ana y Mía", las enemigas de tu salud

"Ana y Mía", así es como se conocen estas enfermedades en Internet. Con estos nombres, las chicas logran despistar a sus padres.

El Occidental-Mexico
3 de mayo de 2010
Bianca Eunice CastilloGuadalajara, Jalisco.-


Últimamente han aumentado en grandes proporciones las enfermedades del cuerpo que tienen que ver con el desorden alimenticio; algunas de ellas son la bulimia y la anorexia. Éstas se dan especialmente en los adolescentes, que se ven enormemente influenciados por el ideal de delgadez propuesto en la actualidad por la sociedad, además de la necesidad de ser aceptados; por ello inician una dieta estricta o buscan alternativas nocivas para eliminar la comida ingerida con la finalidad de no engordar, sintiéndose así admirados por su entorno.A continuación te presentamos alguna información que te podrá ser útil para detectar o prevenir estas enfermedades; la fuente consultada fue el documental "i o bulimia y anorexia" de la psicóloga Rocío Rubio Rodríguez.
¿QUE ES LA BULIMIA Y LA ANOREXIA?
Los trastornos alimentarios son trastornos psíquicos que comportan graves anormalidades en la ingesta de comida. La anorexia es un trastorno alimentario que consiste en un rechazo a mantener el peso corporal mínimo normal, dejando de comer, o lo poco que la persona ingiere le provoca culpabilidad, que compensa sobreejercitándose, induciéndose el vómito o tomando laxantes.La bulimia es un trastorno alimentario en el que, además de la preocupación por el peso y la imagen corporal, aparecen los atracones. Tener un atracón es ingerir una gran cantidad de alimentos de manera compulsiva, sin control, sin saborearlos, apenas sin masticar y en un período corto de tiempo. Estos períodos de voracidad descontrolada van seguidos de un sentimiento de culpa. Generalmente, para evitar el aumento de peso, se inician los vómitos autoprovocados, usan laxantes, realizan ejercicio excesivo.Muchas de las veces se combinan la bulimia y la anorexia, es decir una enfermedad puede llevarte a la otra.
FACTORES DE RIESGO
Los factores de riesgo fueron sustraídos de diversas fuentes, entre ellas Marcelo Hekier, "Anorexia-Bulimia: deseo de nada"; Pilar Gual, "¿Anoréxica... Yo? ¿Anoréxica... Mi hija? Saber para prevenir".Biológicos:Posible predisposición genética.Sexo (la padecen más mujeres que hombres).Edad (la pubertad y adolescencia).Que haya sido gordito o grueso en la infancia.Exceso de peso actual.Psicológicos:Inseguridad.Baja autoestima.Ser obsesivo.Impulsividad.Estrés.Ser una persona que busca la aprobación de los demás.Perfeccionismo (en el caso de las anoréxicas).Haber sufrido abuso físico, psíquico o sexual.Depresión.Alcoholismo, drogadicción.Rigidez.Ansiedad.Personas condicionantes al castigo.Familiares:Comentarios o burlas negativas hacia el cuerpo o la obesidad del(a) adolescente o del niño(a) por parte de los familiares.Que en el hogar exista un clima tenso, agresivo, distante o escasamente afectivo (conflictos familiares).Que familiares de primer grado presenten trastornos alimentarios.Abuso de alcohol o de otras sustancias.Obesidad materna.En algunos casos, la edad de los padres más elevada.Nacimiento de un hermano(a).Fallecimiento de alguno de los padres.Cambio de vivienda.La madre empieza a trabajar fuera de la casa.Sociales:Comentarios negativos de otras personas hacia nuestro cuerpo.Practicar un deporte o actividad donde se valora mucho la silueta.Fracasos amorosos.Conflictos con amigos o compañeros.Se asocia el cuerpo delgado con el éxito, juventud, salud y belleza; en cambio, ser gordo equivale a ser descuidado, perezoso, sin autocontrol, enfermizo y poco atractivo.Los niños y adolescentes padecen mayores tensiones, y el exceso de información que producen los medios de comunicación van marcando el modelo de belleza que se espera de la mujer y del hombre de lo que tiene que ser un cuerpo ideal.Estos trastornos se pueden detectar de diversas manerasEn ocasiones, se pueden detectar en el comedor de la escuela o en el recreo, de ahí la importancia de que los profesores conozcan el alcance de estos trastornos y sepan cuál es su papel en la detección precoz.En general, es en casa donde se pone en evidencia, con más facilidad, la presencia de un trastorno alimentario:Prestar especial atención a la modificación de los hábitos alimentarios (tipo y cantidad de alimentos).O la forma de comer (lentamente, masticando una y otra vez antes de ingerir pequeñas cantidades, troceando la comida en porciones muy pequeñas, etcétera).Observar alteraciones de la conducta en relación con la comida (retrasar la hora de sentarse a la mesa, preferir comer solos, rechazar compromisos que suponen comer en restaurantes o fuera de casa, etcétera).Y en los sentimientos que experimentan con relación a la ingesta (inquietud, ansiedad, incapacidad para permanecer en reposo, etcétera).En otros casos, será el personal de la farmacia quien sospeche la presencia patológica ante la preocupación excesiva de un(a) joven delgado(a), que acude diariamente a controlar su peso o a solicitar productos adelgazantes.En los pacientes bulímicos no existe, en general, una pérdida importante de peso, por lo que la detección precoz es aún más difícil:La familia puede advertir la falta de determinados alimentos en la despensa, sobre todo dulces y galletas.O detectar restos de vómito en el baño.A veces los padres descubren la presencia de un trastorno alimentario al preguntar a su hijo(a) sobre la causa de sus cambios de carácter, sus alteraciones del estado de ánimo, su irritabilidad, su disminución del rendimiento escolar o su aislamiento social.También se pueden detectar estos trastornos, tomando en cuenta los síntomas cognitivos, conductuales, emocionales y físicos.
PARA LA PREVENCION DE ESTAS ENFERMEDADES
Promover la educación nutricional en las escuelas.Fomentar hábitos alimentarios como comer en compañía y que exista comunicación familiar a la hora de la comida.Cuidar el cuerpo, que no enferme, siempre al servicio de la persona.En el campo de la moda, aprender a decir no a quienes imponen un ideal de mujer que hace traición a su salud y dignidad (la prenda tiene que adaptarse al cuerpo y no tiene la persona que reducir su cuerpo hasta entrar en el vestido).Fomentar una actitud crítica frente a mensajes publicitarios.Reforzar la autoestima en aspectos distintos a la imagen corporal.Fomentar otro tipo de valores, que favorezcan una visión integral de la persona.Desarrollar el hábito de la proactividad: Las personas con bulimia y anorexia generalmente tienen una actitud reactiva. Los proactivos no se ofenden fácilmente, toman la responsabilidad de sus decisiones, piensan antes de actuar, vuelven a hacer el intento cuando sucede algo malo, siempre hallan la forma de que las cosas sucedan, se concentran en las cosas en las que puedan hacer algo y no se preocupan por aquello donde no tienen ningún control.Desarrollar un entorno social positivo que permita expresar los miedos y angustias que padecemos, en el que se fomenten valores más espirituales.

www.oem.com.mx