sábado, 14 de marzo de 2009

NUEVO PROGRAMA DE RADIO PARA ESCUCHAR Y PARTICIPAR

Tel.: 4827 3270 / 5537

info@familiabariatrica.com.ar

www.familiabariatrica.com.ar



A partir del 3 de Abril

Viernes de 10 a 11 hs.



RADIO CULTURA

FM 97.9 MHZ





La comunicación abre caminos y en este sentido creemos que nuestro programa de radio, además de reflejar la realidad del obeso, tiene también la capacidad de proponer una búsqueda conjunta de alternativas en la construcción de una realidad distinta acerca de la obesidad.



Nuestro programa de radio es un espacio para compartir historias y experiencias de quienes trabajan diariamente en la construcción de una realidad distinta, un camino para acercarnos a las necesidades del otro; pacientes y profesionales juntos en la lucha y prevención contra la obesidad.



Si necesitas ayuda y no sabes a donde buscarla.

Si tense ganas de compartir tus experiencias y contagiar a otros.

Si buscas información sobre estos temas y no sabes donde obtenerla.

Unite a nosotros, todos los viernes de 10 a 11 hs, en Radio Cultura, MF 97.9 Mhz.







Familia Bariátrica

Prensa y Comunicaciones

virginia.viesti@familiabariatrica.com.ar

martes, 3 de marzo de 2009


Se realizó en Pergamino la primera cirugía bariátrica " uno de los profesionales participante es vialense "
| 16-02-2009 | Conocido como “manga gástrica” el procedimiento quirúrgico se desarrolló con éxito en la Clínica Centro y estuvo a cargo de un equipo de profesionales interdisciplinario, conformado por especialistas de nuestra ciudad especialmente entrenados para atender las cuestiones relativas con el pre y posoperatorio de pacientes con obsesidad mórbida
DE LA REDACCION. en la confitería del Hotel Americano, el equipo profesional que desarrolló en Pergamino la primera cirugía bariátrica en instalaciones de la Clínica Centro brindó una conferencia de prensa en la que ofrecieron precisiones respecto de las características del procedimiento quirúrgico realizado mediante el sistema de videolaparoscopía y que coloca a Pergamino en un lugar de referencia en la región para la concreción de estas prácticas de alta complejidad.
La cabecera estuvo integrada por los doctores Luciano Angles, Camilo Abud y Fabio Vignola y por la licenciada Marisol Tocci y el psicólogo Germán Debeljuh, referentes del equipo interdisciplinario que intervino en el proceso.
El primero en hacer uso de la palabra fue el doctor Angles, que planteó la intención de “transmitir a la comunidad que hemos realizado una cirugía bariátrica en Pergamino, una iniciativa que abre muchas puertas en el campo de las cirugías de alta complejidad”. “Es una práctica que se realizó a través de un grupo interdisciplinario, estamos hablando de una cirugía para la obesidad mórbida o para aquellos pacientes obesos que tienen morbilidad, es decir enfermedades asociadas al sobrepeso”, explicó.
Brindando precisiones respecto de las características de la intervención, puntualizó que “consiste en una cirugía videolaparoscópica en la que se hacen cinco incisiones muy pequeñas, una microcirugía y mini invasiva en la que el efecto que tratamos de buscar es la resección de dos tercios del estómago” y agregó que “esto se conoce con el nombre de manga gástrica y lo que trata es de disminuir la capacidad del estómago y llevarla a un volumen de 60 ó 120 mililitros lo que hace que el paciente adelgace a través de dos mecanismos, la reducción del estómago que produce una saciedad temprana y la resección de la parte del estómago en la que se encuentra un péptido que se llama grelina, que es orexígeno, y que por tanto da apetito”.
En orden a los tiempos de la recuperación el cirujano explicó que “es una cirugía que requiere de pocos días de internación, con una recuperación rápida y un descenso de peso al año bastante importante”.

Fuerte inversión
En otro plano de sus consideraciones, el doctor Angles calificó al procedimiento como “de gran envergadura” y en el que participó “un equipo interdisciplinario conformado no sólo por cirujanos sino por psicólogos y nutricionistas, además del equipo quirúrgico habitual”.
En este punto aprovechó la oportunidad para “agradecer a la Clínica Centro que fue el establecimiento donde se hizo el procedimiento y cuyas autoridades nos han apoyado personal e institucionalmente porque debido a este avance técnico y a las cirugías de alta complejidad que estamos realizando, fue necesario construir dos quirófanos nuevos y habitaciones y departamentos apropiados para atender a este tipo de pacientes”.
Por su parte, y consultado porqué se eligió la Clínica Centro como espacio para concretar el procedimiento quirúrgico, el doctor Camilo Abud, recordó que “tanto el doctor Angles como yo y el anestesiólogo Fabio Vignola somos profesionales que trabajamos en la Clínica Centro y desde hace años desarrollamos nuestra actividad quirúrgica en ese centro de salud”.
En concordancia con las apreciaciones de Luciano Angles, Abud calificó la cirugía como “un evento científico y quirúrgico novedoso en Pergamino y la zona” y refirió que “comenzamos con este proyecto en marzo de 2006 cuando hicimos un curso internacional con especialistas en el tema”.
“Asistimos a cursos, congresos y nos fuimos capacitando, y luego convocamos al psicólogo y a la nutricionista, quienes adhirieron al proyecto”, recordó destacando que “hemos formado un grupo de profesionales que se han abocado a esta iniciativa que hoy ya se hizo realidad”.
“Manejamos las normas pre, posoperatorias y de selección de los pacientes del Hospital Austral que es donde nos hemos apoyado”, añadió.
Consultado respecto de la cobertura de la intervención quirúrgica por parte de las obras sociales, el profesional señaló que “algunas cubren el procedimiento”, aunque aclaró que “no todas lo hacen”.
En esta línea fue Angles quien aprovechó la ocasión para referir que “este es un proceso y algunas obras sociales se están haciendo cargo, la difusión de esto también sirve para impulsar que se empiece a cubrir la atención de estas patologías por cuanto la obesidad es una enfermedad y un problema que conlleva múltiples trastornos respiratorios, cardiovasculares y articulares además de patologías asociadas como la hipertensión y la diabetes”.

Un método seguro
Presente en la cabecera de la rueda de prensa, el doctor Fabio Vignola puso el acento en describir algunas cuestiones vinculadas con la anestesia que recibe el paciente que se somete a este tipo de intervenciones y destacó las bondades del método quirúrgico al señalar que “como no se abre el abdomen sino que se trabaja a través de pequeñas incisiones y de la visualización de imágenes a través de una pantalla, el paciente a las dos horas está sentado en su habitación totalmente consciente y con capacidad de movilizarse en forma precoz”.
Al respecto recordó que “habitualmente un paciente obeso tiene variables fisiológicas que están muy exigidas, la parte cardiovascular y respiratoria” y mencionó que “este método de cirugía, al requerir de un proceso relativamente breve, asegura una recuperación mucho más sencilla para el paciente que la que le propone la cirugía convencional”.
El equipo estuvo integrado por: Luciano Angles, Roberto Bernarda, Camilo Abud, Fabio Vignola, Rubén Barrera, Norma Laborde, María teresa Rodríguez, Marisol Tocci, y Germán Debeljuh.



Nutrición y acompañamiento psicológico

El común denominador de la presentación de la experiencia fue el énfasis puesto por los profesionales en la tarea que les cabe en el proceso a los psicólogos y nutricionistas, dos piezas clave del proceso.
En el equipo local, estos roles recaen sobre el psicólogo Germán Debeljuh y sobre la nutricionista Marisol Tocci.
En orden al acompañamiento psicológico, el primero comentó que “se hace una primera entrevista de evaluación y se trabaja sobre dos cuestiones, una vinculada con la cirugía en lo que se denomina psicoprofilaxis pre quirúrgica, y luego en la historia del paciente respecto de la obesidad”.
“Es necesario trabajar antes y después de la operación para que el resultado sea el esperado, no sólo en el descenso de peso, sino en mejorar la calidad de vida de la persona que es lo que tratamos de lograr”, señaló.
El aspecto nutricional también se divide en dos etapas, un período preoperatorio en el que se hace una evaluación nutricional y se conocen los hábitos nutricionales del paciente y otro posoperatoria orientada a su reeducación y su nueva relación con la alimentación.
Al respecto, Marisol Tocci explicó que “se inicia un plan de alimentación personalizado, el objetivo es preparar al paciente para que llegue a la cirugía con las mejores condiciones de nutrición y con el menor peso posible y luego trabajamos con la educación nutricional porque el paciente es el protagonista, va a someterse a una cirugía que lo va a ayudar mucho a seguir los lineamientos nutricionales, pero la mentalidad seguirá siendo la misma”.
“Hay que trabajar desde la conducta alimentaria, la educación nutricional y la actividad física”, destacó poniendo el acento en el aprendizaje que el paciente tiene que hacer para no tener complicaciones.
“El paciente comienza a subirse al tren de la vida saludable, y se encamina hacia una mejor calidad de vida; es él el protagonista y el que tiene que generar el cambio y a futuro sostenerlo”, concluyó.



Marisol Tocci, Fabio Vignola ( de Viale ), Luciano Angles, Camilo Abud y Germán Debeljuh parte del equipo.



La Opinion de Pergamino

martes, 24 de febrero de 2009


Estudio en ratones arroja luz sobre gen de la obesidad



LONDRES (Reuters) - Científicos alemanes lograron demostrar cómo un gen largamente relacionado con la obesidad haría engordar a las personas, un hallazgo que podría conducir al desarrollo de nuevos medicamentos para controlar el peso.
(Publicidad)


Los ratones sin el gen FTO no engordaron y tuvieron menos tejido graso en general porque quemaban más calorías aún cuando se movían menos y comían más, según un estudio publicado en la revista Nature.


El FTO se ha relacionado desde hace tiempo con la obesidad. Estudios previos demostraron que las personas que portan dos copias de la versión "obesa" del gen pesan en promedio 3 kilos más y son casi un 70 por ciento más propensos a la obesidad que aquellos con otras variantes.

Las personas y los ratones son genéticamente similares.


"Por ello, este trabajo brinda una pieza central de evidencia que respalda la idea de que el gen FTO en sí estaría involucrado en los efectos de las variaciones genéticas humanas comunes sobre la grasa corporal", dijo en un comunicado el investigador Stephen O'Rahilly, de la University of Cambridge.

"Este descubrimiento promoverá la investigación sobre el desarrollo de medicamentos para modular la actividad del FTO", agregó O'Rahilly, quien participó del estudio.


La obesidad, que aumenta el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2 y las dolencias cardíacas, se ha vuelto un problema mundial cada vez mayor a medida que las personas ejercitan menos y llevan estilos de vida más sedentarios.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 400 millones de personas son obesas a nivel global y las cifras están en aumento.


En su estudio, Ulrich Ruther y colegas de la Universidad de Dusseldorf, en Alemania, tomaron a un grupo de ratones y desactivaron en ellos el gen FTO para ver si podían descubrir porqué hacía engordar a los animales y a las personas.

Los roedores que carecían del gen eran delgados porque quemaban muchas calorías espontáneamente, lo que sugiere que el FTO juega un papel importante en el control del metabolismo, informaron los autores.


"El gen FTO humano ha demostrado anteriormente estar relacionado con la obesidad humana. Sin embargo, esta investigación ayuda a desentrañar la interacción compleja que hay entre factores expresados en el cerebro que controlan tanto el apetito como el metabolismo", dijo David Cameron-Smith, experto en obesidad de la Deakin University, en Australia.

"La cura, genética o farmacéutica, para la obesidad humana está a años de distancia, pero cualquier conocimiento sobre cómo controla el cerebro el hambre y el crecimiento ayudará a resolver esta enfermedad compleja", añadió Cameron-Smith.


(Reporte de Michael Kahn; Editada en español por Ana Laura Mitidieri para YAHOO.com.ar)

martes, 17 de febrero de 2009


Obesidad y disfunción sexual*

“Tenemos de alguna manera dos cuerpos superpuestos sobre los mismos órganos. El placer sexual no está simplemente ligado a la función de los genitales; la boca sirve tanto para besar como para comer y para comunicar la palabra... Se confirma entonces que no es fácil para nadie servir a dos amos a la vez.”


Jacques-Alain Miller

Cuerpo, imagen y sexualidad

Es bastante común que nos pregunten si la obesidad dificulta las relaciones sexuales. Si bien muchos obesos no tienen problema alguno, en general la obesidad puede representar una doble problemática: desde el punto de vista de la salud y de la estética.

Algunos obesos nos refieren que evitan los encuentros eróticos para "que no los vean así", y de tal manera ocultan su cuerpo, no deseando que los observen desnudos; también hay otros en quienes la "gordura" es un mecanismo de defensa para evitar los encuentros afectivos y eróticos: "como estoy gordo no puedo entablar un vínculo", cuando la dificultad es previa al sobrepeso. Obviamente que, si bien Eros sucumbe ante estos conflictos con la corporalidad, no podemos dejar de mencionar que el excesivo peso representa un factor de riesgo cardiovascular (en mayor medida en el varón, aunque en la menopausia la mujer se equipara al varón). Hay un concepto mítico de “los gordos como seres alegres, felices, que gozan de la vida y el sexo” y, tal vez, sea así en algunos casos. Pero si hablamos de la obesidad franca y no de "unos quilos de más", es sabido que aumenta la morbi-mortalidad, lo cual cuestionaría el mito del “gordito que no tiene problemas”.

Algunos sectores de la sociedad discriminan a los obesos, de ambos sexos, con actitudes humillantes o vejatorias: en el colegio (donde son objeto de bullying –hostigamiento escolar, “toreo, verdugueo”- por parte de los compañeros); en la universidad; en el ámbito laboral o familiar; causando sentimientos de inferioridad, exclusión y depresión, que llevan, en algunos casos, a un descuido general en la apariencia y a complicar aún más la sexualidad.

Las relaciones sexuales también se dificultan por vía indirecta: baja autoestima, rechazo a su propio cuerpo y a la pareja, sentimientos de desvalorización ("sé que a ella/ a él no le gusta más mi cuerpo", suelen decir), lo que muchas veces se trasunta en una disminución de la libido y en deseo sexual hipoactivo. En el varón, incide tanto en lo estético como en el mayor padecimiento de enfermedades cardiovasculares.

Las causas hormonales de la obesidad no suelen ser las más frecuentes aunque sabemos que el hipotiroidismo -más común en mujeres- puede traer aparejado un doble efecto: aumento de peso y disminución del apetito sexual. La caída androgénica y la suba de prolactina puede denotarse en pérdida de la masa muscular y feminización corporal (ginecomastia, p. ej.).

Hay grados de obesidad en que, los varones, no llegan a verse los genitales por la adiposidad abdominal y se dificultan ciertas posiciones coitales. Suelen tener tan desajustadas las variables metabólicas (colesterol y triglicéridos altos, diabetes -incluso sin tratar-, hipertensión) asociadas a la vida sedentaria que, en muchos casos, deriva en un cuadro de impotencia franca (no olvidemos que en la respuesta erectiva hay un componente vascular importante) la cual, por supuesto, debe ser tratada específicamente, mas deben corregirse los factores de riesgo como condición indispensable; al punto que los tratamos en conjunto con los nutricionistas y clínicos.

Remarcamos que la obesidad no es solamente un problema estético sino fundamentalmente sanitario. En un trabajo sobre Sildenafil y factores de riesgo presentado en el Congreso de la American Psychiatric Association –APA- (Chicago, 2000) en más de 90 pacientes, mostrábamos cómo Sildenafil era más efectivo si no había factores de riesgo mayores (FRM): entre ellos estaba la obesidad, que casi siempre va acompañada con hipertensión arterial (HTA), sedentarismo, colesterol alto, a veces diabetes.

La obesidad opone una mayor resistencia al corazón y a las arterias constituyendo un factor de riesgo para la hipertrofia cardiaca, las enfermedades coronarias, la disfunción sexual y la hipertensión arterial. No nos olvidemos que nuestro aparato cardiovascular está diseñado para una determinada superficie y peso. Cuando el peso es mayor a un 25-30% (lo que constituye la obesidad franca) le ofrece una pared por delante y el corazón se esfuerza. Respecto al peligro en las relaciones sexuales el consenso es que una persona con varios FRM puede padecer un evento cardiovascular durante el acto si, p. ej., al subir dos pisos por escalera a paso rápido (esfuerzo similar al de un coito) presenta dolor en el pecho o fuerte fatiga (sensación de falta de aire marcada) o no alcanza a 6 Mets en la ergometría. Ahora, si este obeso (u obesa) puede realizar ese esfuerzo o más (hay quienes hacen danzas, gimnasia aeróbica, fútbol, tenis, llegando o superando los 6 Mets) sin síntomas, no habría este tipo de problemas con las relaciones sexuales. Obviamente que si aparecen palpitaciones o le sube la presión arterial (detectado a veces por fuertes dolores de cabeza ubicados generalmente en la región cervical posterior) debería suspender el acto.

Pueden utilizarse posiciones con menos gasto: como ser él abajo, boca arriba, y que la mujer sea la que se mueva (o al revés si es mujer), y disminuir la intensidad del bombeo o del movimiento pélvico. De todas maneras los obesos y obesas deberían hacerse controles médicos (examen clínico, ECG y ergometrías –llegado el caso estudios de perfusión miocárdica-, Doppler de cuello, análisis, Rx de tórax) por razones de salud general, no sólo por su vida sexual.

"Este síntoma de la impotencia me salvó la vida, porque no hubiera consultado por la obesidad, por el colesterol alto ni por el tabaquismo, y menos por mi vida sedentaria. Me doy cuenta que me había abandonado".

J. C., 48, un paciente

Algunas definiciones

La obesidad es una condición de carácter crónico, modificable a través de diferentes medidas o hábitos de vida. Hoy es definido como un índice de masa corporal mayor de 30. El índice de masa corporal (IMC), body mass index, es el resultado de dividir el peso en kilogramos del cuerpo por el cuadrado de su altura en metros.

Los valores entre 18 y 25 indican peso normal, entre 25 y 30 sobrepeso, y más de 30 obesidad.

La Disfunción Eréctil (DE) es la incapacidad de lograr y/o mantener una erección lo suficientemente rígida que permita una relación sexual satisfactoria, y suele ser la expresión de otras afecciones, psicológicas u orgánicas.

En el estudio epidemiológico realizado en Massachussets, USA, en el año 1993, con una cantidad cercana a 1300 varones de entre 40 y 70 años, fue demostrado que el sobrepeso duplica la incidencia de Disfunción Eréctil.

No menos importante, habitualmente asociado a los factores psicológicos, en mayor o menor grado, existe en el paciente obeso, una serie de trastornos metabólicos que pueden influir en la respuesta vascular y hormonal necesarias para una adecuada respuesta eréctil.

Es común encontrar pacientes con obesidad con varios FRM asociados: diabetes, dislipemias, HTA, tabaquismo, exceso de grasas saturadas y colesterol en la dieta, vida sedentaria, depresión (2 a 3 veces más frecuentes en las mujeres).

Todos estos factores, concurrentes o no –en algunos casos configuran el llamado Síndrome Metabólico-, son favorecedores de lesión de las capas internas de las arterias (endotelio), con pérdida de la elasticidad y a veces con estenosis, parcial o total, de las mismas. De allí podemos pensar que, si hay una disfunción eréctil de causa vascular, eso sería un indicador de que podría haber problemas en otras arterias del organismo, tal vez también en las arterias del clítoris y en las que irrigan la vagina. Muchos pacientes –como el caso del testimonio de J. C.- jamás se hubieran acercado al médico por su obesidad, por ser grandes fumadores, por tener hipercolesterolemia, la glucemia o la presión altas, ni porque tenían angor o parestesias en miembros inferiores al caminar, pero sí lo hacen cuando presentan episodios de disfunción eréctil.

* Dr. Adrián Sapetti

viernes, 13 de febrero de 2009


Obesidad y ejercicio físico
Dres. J. R. Cabo Soler y J. Moreno Mercer

La obesidad es el problema metabóloco más frecuente y en su génesis y mantenimiento siempre existe un balance energético positivo, con menor gasto calórico que el obtenido de la ingesta. La escasa actividad física suele ser un factor importante en este menor gasto. Se recuerdan los aspectos bioquímicos y fisiológicos básicos del ejercicio físico, con énfasis en el tipo de sustratos consumidos para producir el ATP necesario, en función de la intensidad y, especialmente, de la duración del ejercicio. Se justifican bibliográficamente las ventajas del ejercicio físico en los programas de adelgazamiento, ya que ayuda a mejorar la composición corporal, perder grasa conservándose la masa muscular, lo que mantiene unas necesidades energéticas altas, con lo que es más fácil mantener la pérdida de peso con dietas estrictas. Se recuerdan especialmente las ventajas del ejercicio físico sobre el perfil metabólico de glúcidos y lípidos. Finalmente, los autores opinan sobre cómo llevar a la práctica esta recomendación de promover el ejercicio físico regular en los programas de reducción de pesol e, incluso, en la prevención del desarrollo de la obesidad.
Introducción

La obesidad consiste en un exceso de peso por un aumento de grasa, que conlleva una serie de problemas endocrino-metabólicos, estéticos y socio-económicos de la más diversa índole. Es de gran interés controlar la obesidad para minimizar estos efectos nocivos. El ejercicio físico está entre las ayudas a considerar para mantener el peso más adecuado para la salud.
¿Por qué se produce la obesidad?

La obesidad se origina por una ingesta de alimentos con aporte calórico superior al requerido para las necesidades energéticas del individuo. En cualquier tratamiento de obesidad el sujeto debe cambiar, si son incorrectos, sus hábitos alimentarios y el ritmo de vida para que el gasto energético sea superior al aporte calórico.

Numerosos estudios han demostrado el importante papel que una insuficiente actividad física tiene en favorecer el desarrollo o el mantenimiento de la obesidad, tanto en los niños como en los adultos y en los viejos. El ver televisión en exceso es una causa frecuente de la menor actividad física.
Interés del ejercicio físico en la obesidad

Acaba de publicarse el último informe anual del Cirujano General de los Estados Unidos, donde se hace referencia a la Actividad Física y la Salud (1996). También se han publicado recientemente (Meisler y St. Jeor, 1996) las recomendaciones del Comité de Expertos en Peso saludable de la Fundación Americana de la Salud. El mensaje de fondo en ambos trabajos es que todos podemos mejorar la salud y la calidad de vida si realizamos diariamente una actividad física moderada.

Una de los efectos descritos en estos informes es el interesante papel del ejercicio físico regular para controlar el peso corporal. De hecho, la realización regular de ejercicio físico para controlar la obesidad ha sido ampliamente aconsejada desde siempre. Si se incrementa el gasto energético mediante un aumento de la actividad física y la ingesta calórica se mantiene constante y debajo de las necesidades ricas totales, se produce un pérdida de peso corporal y, casi clusivamente, de la grasa.

Hay que tener en cuenta se requiere un esfuerzo físico considerable para gastar un número importante de calorías. Las tablas reflejan el gasto calórico para un período de tiempo determinado. Es evidente, sin embargo, que un individuo que no realizase la actividad física no daría un gasto calórico cero, sino que presentaría un cierto consumo por encima de los niveles basales (sentarse, estar de pie, andar). Por tanto, al mirar las tablas siempre se deben restar entre 1 y 1,5 kcal/min, correspondientes al gasto metabólico en reposo o sentado que se produce de todas formas.

En condiciones normales, la tercera parte de la energía consumida corresponde al trabajo muscular, siendo esta proporción aún mayor en el trabajador manual. Como la actividad muscular es, con diferencia, el gasto de energía más importante del organismo, se considera que la obesidad se debe a una ingesta de alimentos excesiva en comparación con la cantidad de ejercicio realizado

Ventajas del ejercicio físico en los programas de adelgazamiento

La incidencia de la obesidad se ha incrementado dramáticamente en los últimos tiempos, debido a los cambios en el estilo de vida, que reflejan una actividad física reducida y la disminución en el consumo de alimentos ricos en azúcares complejos, ricos en almidón y fibra, acompañado por un aumento en la ingesta de azúcares simples y de grasas.

Numerosos trabajos científicos ya señalados, algunos incluyendo datos epidemiológicos, muestran una clara relación positiva entre inactividad y obesidad. Por ello, es importante adoptar hábitos que se mantengan, a ser posible de por vida, y que conduzcan al control del peso y a la salud general, en lugar de medidas, a veces extremas y temporales, sólo para una pérdida de peso rápida y de corta duración.

El ejercicio físico es un factor importante que facilita el adelgazamiento en el obeso, por aumento del gasto calórico, por lo que ayuda a reducir el peso corporal y a conservar la masa muscular, y también es esencial para mantener la pérdida de peso con dietas menos estrictas y más aceptables.

En ocasiones, basta un intenso ejercicio físico para conseguir el adelgazamiento. Asimismo, Racette y cols. (1995) y Kempen y cols. (1995), han mostrado el efecto beneficioso del ejercicio aeróbico sobre la composición corporal y sobre el gasto energético total diario en sendos estudios de reducción de peso mujeres en obesas. De hecho, los libros monográficos sobre la obesidad suelen dedicar siempre un capítulo al interés de la actividad física en el manejo de este problema

El ejercicio físico permite o adelgazamiento local, al reducir la grasa de una forma más notable en aquellas zonas del cuerpo que más participan en la actividad.

El ejercicio físico ayuda, sobre todo, a la pérdida de grasa corporal, estando especialmente indicado el ejercicio aeróbico de baja intensidad y de larga duración, considerado como el más apropiado para formar parte, junto a la dieta, de los programas de adelgazamiento, ya que se puede realizar a diario y permite los mismos cambios en la masa corporal que la dieta y el ejercicio de alta intensidad y corta duración y presenta muchos menos riesgos (Tabla IV).

Heymsfield y cols. (1989) han demostrado que la actividad física añadida a la dieta hipocalórica favorece y facilita la pérdida de masa grasa, sin variar la proporción de masa magra, siendo ésto lo deseable en la reducción de peso corporal, además de conseguirse otros beneficios físicos y psicológicos, con un perfil más positivo, como la disminución de la ansiedad, mejora de la depresión y mejora del humor que, con frecuencia, se acompaña de la reducción de ingesta calórica y que, también, favorece el adelgazamiento. En algunos estudios han demostrado que estos efectos se consiguen con actividad física no muy prolongada (Tabla V).

Esto es de gran importancia, ya que el contenido en grasa corporal para la mayoría de los adolescentes en nuestra sociedad oscila entre el 15 y el 23%, siendo superior en las mujeres que en los hombres, sobre todo tras la pubertad. Esta proporción de grasa corporal se correlaciona de forma inversa con la actividad física desarrollada, en estudios realizados en niños preescolares. Este porcentaje de grasa corporal aumenta con la edad, tanto en hombres como en mujeres, y normalmente va acompañado de una disminución de la masa corporal magra y un pequeño aumento en el peso corporal total. Así, para varones, la grasa corporal puede aumentar del 18-20% a la edad de 20 años, hasta el 35% a la edad de 60 años, con pequeños cambios en el peso corporal y el correspondiente descenso en la masa magra corporal. Sería deseable, por tanto, mantener el contenido en grasa corporal en proporciones no superiores al 20-25% para varones, y al 25-30% para mujeres.

El ejercicio físico sensibiliza al adipocito a la acción lipolítica de las catecolaminas y de otras hormonas, favoreciéndose por este medio el catabolismo de las grasas.

Por otra parte, se ha estudiado, tanto de forma experimental como clínica, la relación entre la ingesta alimentaria y el gasto energético con el ejercicio físico. Se ha visto que existe una estrecha relación entre la ingesta y la duración del ejercicio, manteniéndose el peso corporal constante, hasta un punto en el que se produce la pérdida de ese equilibrio ingesta-ejercicio. De gran interés es el hecho de que, a medida que la actividad física se reduce por debajo de 1 hora/día en los animales de laboratorio, la ingesta no se reduce más, sino que se desequilibra y luego aumenta, por lo que se produce un incremento de peso.

Los estudios realizados en nos han demostrado una relación similar entre los grados de actividad y la ingesta.

Incluso el ejercicio puede aumentar la preferencia para ingerir glúcidos en lugar de grasas, lo que es muy conveniente para disminuir grasa y mantener esta pérdida.

Otras observaciones también nos indican la relativa inactividad de los sujetos obesos, tanto de adolescentes como adultos, y se ha demostrado en estudios comparativos que son menos activos que los sujetos controles no obesos. Esta menor actividad conlleva un menor gasto energético y, por tanto, contribuye al balance positivo que mantiene o aumenta la obesidad.

Además esta inactividad relativa podría incrementar la ingesta de alimentos. Estas observaciones apoyan la necesidad de algún tipo de actividad física como parte integrante de cualquier programa de reducción de peso. Es importante mantener el ejercicio físico, ya que una menor actividad física se correlaciona con un aumento de la Lipoprotein-Lipasa del tejido adiposo, lo que aumenta la lipogénesis y la recuperación de la grasa. Otro efecto interesante de la realización de ejercicio físico es la potenciación de los efectos de ciertos fármacos, como los agonistas beta-3.

Un reciente estudio ha demostrado la efectividad del ejercicio físico en minimizar el aumento de peso que suele producirse al dejar de fumar. Se ha demostrado que una gran acumulación de grasa, especialmente en la mitad superior del cuerpo, está asociada con ciertas complicaciones metabólicas, como intolerancia a la glucosa, llegando incluso a la diabetes, hiperlipidemias e hipertensión.

Recomendaciones prácticas para promover el ejercicio físico regular en los programas de reducción de peso

La decisión de tratar a un paciente obeso depende de varios factores:
El grado de obesidad, en relación con los niveles ideales de peso corporal para el individuo.
La motivación para perder peso.
La presencia de enfermedades cuyo curso se ve complicado por la obesidad.

El tratamiento de la obesidad comprende esfuerzos dirigidos a disminuir la grasa corporal total. En este sentido, destaca el papel del ejercicio físico como medio para incrementar el gasto calórico y facilitar la respuesta lipolítica del tejido adiposo.

Los efectos beneficiosos múltiples del ejercicio físico son claros y han sido descritos por numerosos autores. En las personas que voluntariamente aumentan su gasto calórico sin aumentar de forma correspondiente su ingesta al¡mentaria, se produce una pérdida de peso extra.

El ejercicio físico está indicado en todos los casos de reducción de peso, siendo muy buen complemento de las dietas hipocalóricas sensatas y de otras medidas, y es especialmente beneficioso para los individuos de costumbres sedentarias.

Como precaución se debe realizar siempre una valoración cardiorrespiratoria previa al inicio de cualquier actividad física.

Los efectos positivos sobre el sistema cardiovascular y, probablemente, un efecto óptimo para la reducción de la ingesta y del peso corporal, se pueden conseguir mediante niveles bajos, pero relativamente constantes de actividad aeróbica. La intensidad y duración del ejercicio debe ser la suficiente para elevar discretamente el pulso durante la sesión y debe continuarse durante un período de tiempo considerable. Es importante realizar el ejercicio físico a una velocidad suficientemente rápida para que proporcione al sistema cardiovascular los efectos beneficiosos del incremento de la frecuencia del pulso y del gasto cardíaco, así como la máxima utilización calórica, mediante la realización del ejercicio a una frecuencia confortable, pero rápida.

En cuanto a las pautas a seguir en su realización, se deben respetar siempre los siguientes puntos:
Aumento progresivo en la intensidad y duración del ejercicio.
Calentamiento previo, para permitir las adaptaciones respiratoria, cardiovascular y locomotora. Como adaptaciones respiratoria y cardiovascular previas, hay que señalar:
Realizar diariamente, durante quince días, 10-15 minutos y 2-3 veces al día, ejercicios de flexibilidad, relajación y resistencia: Estiramientos, caminar, subir escaleras, etc.
Repetir durante otros quince días la misma pauta de ejercicio pero con una duración de 15 a 20 minutos.
Duración de 45 a 60 minutos al día o en días alternos.
La intensidad aproximada del ejercicio físico debe ser la suficiente para alcanzar, aproximadamente, el 50% de la utilización de oxígeno en un ejercicio aeróbico máximo (V02 MAX).


En cuanto a los tipos de ejercicio a realizar, se recomiendan los ejercicios aeróbicos de media a larga duración como son, por ejemplo:
Andar rápido, a paso ligero notando que se está haciendo un esfuerzo. Práctica especialmente recomendada para las personas mayores.
Bailar.
Footing.
Natación.
Ciclismo.
Gimnasia.
Esquí.
Remo.

Es aconsejable que se inicie la actividad física desde el comienzo del tratamiento de exceso de peso.

Dado que se producen tantos fracasos en los tratamientos de la obesidad, incluso en los sensatos, con reducción calórica combinada con un aumento de la actividad física, es conveniente utilizar el ejercicio físico regular en la prevención del desarrollo de la obesidad y en el mantenimiento de un peso estable.

jueves, 12 de febrero de 2009

AYUNO



Ayuno, atracones, purgas, gym extenuante: conductas de riesgo
Trastornos alimentarios:
no comer nada, comer todo
De www.Cormillot.com

Cuando una alimentación desordenada, tan común en la adolescencia, se vuelve prolongada y extrema, puede evidenciar un problema más serio: un desorden de la alimentación. Hay que estar atentos a los cambios de hábitos negativos ligados a la comida. Qué son la bulimia y la anorexia nerviosa.
La cantidad, calidad y tipo de alimentos que incorporamos durante la infancia, así como los hábitos acerca del comer de nuestros padres y familiares, son mensajes que imprimen una determinada forma a nuestra relación con la comida, que muchas veces nos acompaña durante la vida adulta.

Estos mensajes serán positivos si estimulan una nutrición balanceada y una forma de comer moderada, suficiente y ordenada. En cambio, si promueven el consumo excesivo de comida, la restricción o la carencia de nutrientes esenciales, su valor será negativo.

Durante la adolescencia, la preocupación por la apariencia física y el deseo de agradar a los demás pueden hacer foco en la conducta alimentaria y, eventualmente, transformarse en un riesgo para la salud. En este período los jóvenes suelen desarrollar comportamientos como hacer una dieta para estar delgada para una fiesta, o comer menos (o más) ante una situación de estrés. Si estos episodios son leves y de corta duración, se trata sólo de una alimentación desordenada.

Pero a veces las actitudes respecto de la comida se tornan más extremas y se mantienen en el tiempo. Aparecen conductas como ayuno prolongado y atracones, con variaciones significativas en el peso, acompañadas tal vez por cambios bruscos del estado de ánimo o depresión. La alimentación desordenada se habrá convertido, entonces, en un desorden de la alimentación que requiere de atención médica y psicológica.

No todas las chicas que hacen dieta y se preocupan por su apariencia tienen un desorden de la alimentación. Es importante detectar cuándo la alimentación desordenada se vuelve más seria y prolongada.




De no comer nada a comer cualquier cosa

Los desórdenes de la alimentación son enfermedades relacionadas con alteraciones severas de los hábitos alimentarios que, de no ser tratadas, pueden ocasionar graves complicaciones para la salud e incluso la muerte. Las alteraciones más frecuentes son:

restricción alimentaria (comer menos de lo necesario para mantener la salud).

atracones (episodios en los que se come mucho en poco tiempo).

purgas (eliminación de las comidas a través de vómitos o inducidas por laxantes).

cambios abruptos en el peso.

cambios en la forma en que la persona percibe su cuerpo (por ejemplo, verse gordo cuando el peso es bajo).

Ciertos trastornos de la alimentación implican comportamientos extraños como el comer sólo comidas orgánicas o alimentos crudos (ortorexia), hacer dietas desequilibradas, por lo general ricas en proteínas, para desarollar la musculación (vigorexia), despertarse para comer por la madrugada (síndrome de comedor nocturno), o comer tierra, insectos y otras sustancias no alimenticias (hábito de “pica”).

Los desórdenes más conocidos, la bulimia y la anorexia nerviosa, pueden desarrollarse desde mucho tiempo antes de que se detecten sus síntomas o su gravedad.

Anorexia y bulimia

Las personas con anorexia nerviosa reprimen el hambre para no engordar. Esto conduce a un ciclo de ayuno y pérdida excesiva de peso, que pone en riesgo su salud. A menudo supone una distorsión del esquema corporal, es decir que quienes la padecen se ven gordas aun cuando su peso esté por debajo de lo saludable, lo cual prolonga indefinidamente este comportamiento.

La anorexia nerviosa es más común en mujeres jóvenes, pero puede afectar a personas de cualquier edad y a varones (en aproximadamente un 10% de los casos). Este desorden comienza con una excesiva preocupación por el peso y la realización de dietas de muy pocas calorías, que pronto se vuelven una obsesión y dan lugar a un círculo vicioso de dietas y ejercicios extenuantes.

La anorexia nerviosa es más común en mujeres jóvenes, pero puede afectar a personas de cualquier edad y a varones (en aproximadamente un 10% de los casos).



Quienes sufren bulimia, por su parte, comen cantidades excesivas de alimentos en una comida y luego efectúan purgas a través de vómitos autoinducidos o laxantes, diuréticos y enemas.

Sus consecuencias más comunes son trastornos menstruales, arritmias cardíacas, baja presión arterial, enfermedades del aparato digestivo, trastornos renales, debilidad o desnutrición por carencia de minerales y vitaminas, aislamiento y depresión.

¿Por qué se producen?

Aunque es posible que tengan un componente genético, existen otros factores que pueden contribuir a su desarrollo.
Problemas psicológicos como la depresión, el aislamiento y la baja autoestima pueden influir en la aparición de un trastorno alimentario. La comida deja de ser vista como el combustible necesario para la vida y pasa a convertirse en una forma de lidiar con intensos sentimientos negativos o dolorosos. Resulta una barrera para crecer, ya que hay un miedo que se manifiesta con el deseo de ser siempre niñas.

Aunque existen pocas investigaciones que evalúen directamente la influencia de los medios de comunicación sobre las preocupaciones relacionadas con el peso, es posible que el ideal cultural de una delgadez que no se corresponde con la figura y el peso de la mayoría de las personas, estimule conductas alimentarias perjudiciales para la salud. La discriminación de los obesos, que se observa en forma cotidiana en medios de comunicación, escuelas, oficinas e incluso los hogares, puede hacer que algunas jóvenes hagan "todo lo necesario” para no engordar. Cuando esto se combina con problemas psicológicos subyacentes, la alimentación desordenada se habrá convertido en un desorden alimentario potencialmente grave.

El papel de la familia

Durante los primeros años de vida, fundamentales en la formación de la personalidad, los padres son la única fuente de información sobre el mundo que tienen los niños. Ellos son, lo quieran o no, modelos en los cuales los chicos se basan para abrirse camino en el mundo. Si los padres viven obsesionados por la apariencia, realizan dietas no saludables en forma habitual o tienen otros comportamientos dañinos, es probable que sus hijos adquieran esos patrones. Se ha observado que tanto la anorexia como la bulimia son más comunes en las familias que valoran en exceso los grandes logros y la perfección. En estos casos, la creencia “no soy lo suficientemente buena” puede convertirse en “no soy lo suficientemente delgada”.

Esto no signifca que cuando una joven desarrolla un trastorno alimentario, su familia sea culpable. Muchas familias, al contrario, trabajan para revertir la situación, y el apoyo que brindan es fundamental para la recuperación.

¿Alimentación desordenada o desorden alimentario?

La preocupación por la apariencia y la costumbre de hacer dieta están tan extendidas que pueden dificultar la detección de un trastorno alimentario a un ojo no profesional. Sin embargo, es importante distinguir la alimentación desordenada de un desorden de la alimentación.

En lugar de preocuparse por la cantidad de calorías que un familiar o amiga/o consumen, hágase algunas preguntas sencillas:

¿Está sufriendo? ¿Está deprimida, ansiosa, triste, nerviosa?
¿Está preocupada constantemente por las comidas, el peso, los ejercicios o la imagen corporal?
¿Su comportamiento es violento o extraño para usted y para otras personas?
¿Sufre cambios notables de peso en poco tiempo?
¿Tiene conductas extrañas vinculadas con la alimentación como negarse a comer, saltear comidas, cortar porciones muy pequeñas, etc.
¿Tiene miedo de engordar?
¿Se preocupa exageradamente por la comida y el cuerpo?
¿Hace ejercicio en forma compulsiva?
¿Tiene cambios importantes en el estado de ánimo, impaciencia, aislamiento, depresión?
¿Pasa largos períodos de tiempo en el baño, especialmente después de las comidas?
¿Come gran cantidad de alimentos en poco tiempo?

Estas respuestas no constituyen un diagnóstico, pero pueden ayudarlo a saber dónde mirar y cuándo pedir ayuda profesional.



Qué hacer

Los trastornos alimentarios son enfermedades complejas en las cuales los síntomas psicológicos ocupan un lugar clave. No se trata sólo de “tomar conciencia” del problema ni es posible obligar a una persona enferma a buscar ayuda o a cambiar sus hábitos.

Es importante compartir la preocupación, brindar apoyo y ofrecer ayuda a la persona afectada para que pueda recibir un tratamiento adecuado. Asesorarse con un profesional, buscar información en un centro de salud o en organizaciones dedicadas al tratamiento de desórdenes de la alimentación es la primera forma de proceder para ayudar.

Los trastornos alimentarios son enfermedades graves que no deben ser ignoradas. Cuanto antes busque ayuda, más posibilidades tendrá de recuperarse satisfactoriamente.

Al igual que la obesidad, en nuestro país los trastornos alimentarios no están incluidos en la cobertura obligatoria de las obras sociales, de modo que recibir tratamiento puede resultar costoso. Algunos hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires atienden pacientes con estas patologías. En otras localidades, consulte en el hospital más cercano. La Fundación ALCO, asociación sin fines de lucro, ofrece también grupos de autoayuda en la capital y varias provincias argentinas.

Los trastornos alimentarios son enfermedades graves. Cuanto antes se traten, más posibilidades hay de recuperación satisfactoria.

miércoles, 28 de enero de 2009


El costo de un obeso con tratamiento al de un obeso sin tratamiento

UN OBESO SIN TRATAMIENTO REPRESENTA UN COSTO MAYOR QUE UNO CON TRATAMIENTO.

Sin duda sostenemos que el sistema de salud actual no colapsará por cuestiones que hacen a la obesidad por cuanto él siempre estuvo colapsado por falta de servicio y por la falta de planes de inversión destinados a brinda una atención adecuada.
La obesidad es una condición epidémica, metabólica, crónica, heterogénea, estigmatizada y generadora de numerosas enfermedades:
• Enfermedades articulares (artritis, artrosis) en pies, rodillas, columna vertebral, cadera, etc.
• Hipertensión arterial (riesgo de accidente cerebro-vascular o derrame cerebral).
• Agrandamiento del corazón e insuficiencia cardiaca.
• Diabetes.
• Trastornos circulatorios periféricos (circulación arterial y venosa deficiente, várices).
• Alteraciones respiratorias crónicas.
• Deterioro de la función renal.
• Deterioro de la función hepática.
• Alteraciones digestivas (digestión lenta, constiparon).
• Deterioro orgánico general y envejecimiento prematuro.
• Alteraciones de los ciclos menstruales y menopausia precoz.
• Alteraciones de la vida sexual.
• Trastornos emocionales (angustia, sentimiento de inferioridad, depresión).
• Alteraciones hormonales.

Hablemos de las consecuencias que puede tener un obeso sin tratamiento para luego determinar costos de tratamientos.
1-Consecuencias de tipo CARDIOVASCULARES
Existe una relación muy estrecha entre la hipertensión arterial y la OBESIDAD, siendo esta uno de los factores más importantes para el desarrollo de la hipertensión arterial.
La insuficiencia cardiaca se presenta ya que el corazón es insuficiente para poder llevar por todo el organismo a la sangre, teniendo que hacer un gran esfuerzo contra la resistencia que le ofrece un cuerpo con OBESIDAD.
La ateroesclerosis es el endurecimiento de las arterias, que junto con la obesidad y el exceso de grasa circulante en la sangre, ocluye mas rápidamente y de manera más importante todas las arterias, especialmente las arterias coronarias que son las que irrigan al corazón.
La obesidad provoca que las venas, especialmente de los miembros inferiores tengan que hacer un gran esfuerzo para llevar la sangre de la periferia al corazón y cada vez se van haciendo más insuficientes presentándose la insuficiencia venosa que se manifiesta con las varices ya que cada vez se van debilitando mas y más las paredes de las venas.
2- Consecuencias de tipo GASTROINTESTINALES
El consumo de alimentos sin importar el tipo, la calidad, la textura y la cantidad del mismo. Propicia que se inflame la mucosa del estomago provocando gastritis y debido a la gran cantidad de alimento el ángulo esófago gástrico se debilita y permite que el ácido del estomago se regrese hacia el esófago provocando el reflujo esofágico.
La vesícula biliar se vuelve insuficiente y se empieza a acumular la bilis en su interior y con el paso del tiempo se presenta la litiasis vesicular.
Por el exceso de grasa el hígado no es capaz de metabolizar toda la grasa y se empieza a acumular en las células del hígado, presentando el conocido hígado graso.
Por todo lo señalado anteriormente también se inflama la mucosa del intestino grueso, mejor conocida como colitis, que puede desencadenar en cáncer de colon.
El exceso de carga alimentaría del aparato digestivo inflama las venas que se encuentran en la parte final del colon y se presentan las hemorroides que pueden llegar a sangrar o a trombosarse, requiriendo una intervención quirúrgica de emergencia.
3-Consecuencias de tipo URINARIAS
La función de la vejiga que al ser elástica, sirve para acumular una gran cantidad de orina y debido al problema de OBESIDAD, la vejiga se ve comprimida y se vuelve insuficiente para retener la orina, presentándose la incontinencia urinaria.
Por el exceso de alimentos que se presenta en la OBESIDAD, el riñón se vuelve insuficiente para eliminar los desechos metabólicos y se van acumulando presentándose los cálculos renales.
En la mujer produce una alteración en el proceso de ovulación y como consiguiente se presenten alteraciones en la menstruación. También debido a la obesidad, los ovarios se rodean de grasa y no permiten que se dé la ovulación.
En el hombre, por las mismas razones anteriores se puede presentar el cáncer de próstata.
En la mujer, la obesidad puede desencadenar lesiones en el útero, que pueden ser benignas o malignas.
4-Consecuencias de tipo METABOLICAS
Una de las enfermedades mas serias y que tienen mayor impacto en la salud y la calidad de vida de las personas es la diabetes y dicha enfermedad a veces es detectada cuando ya aparecen los síntomas como son poliuria nocturna (orinar mucho durante la noche), polidipsia (tomar mucho agua), polifagia (comer mucho) y perdida de peso. Generalmente la aparición de estos síntomas se presentan entre 8 y 10 años después de tener los niveles de glucosa circulantes en la sangre por arriba de los niveles normales ( >115 mg/dl. en ayunas).
La OBESIDAD provoca que se presente una resistencia a la insulina, provocando un aumento de producción de insulina para compensar el exceso de glucosa circulante en sangre y dicha producción al ser insuficiente provoca el deterioro de las células beta del páncreas que son las productoras de insulina.
Generalmente en la OBESIDAD, se encuentran altos los niveles de grasa (lípidos) circulantes en la sangre y se pueden dividir en:
a) La hipercolesterolemia, que es una anormalidad de las grasas (lípidos) y se presenta cuando los niveles de colesterol en sangre se encuentran por arriba de 200 mg/dl.
b)La hipertrigliceridemia es otra anormalidad de las grasas (lípidos) y se presenta cuando los niveles de triglicéridos en la sangre se encuentran por arriba de 150 mg/dl.
El colesterol : Las lipoproteínas son parte de las grasas (lípidos) que se encuentran combinadas con proteínas y se dividen generalmente en lipoproteínas de alta densidad (HDL) y de baja densidad (LDL) que son las más importantes para él pronostico de ateroesclerosis de las arterias coronarias (corazón). Igualmente existen las lipoproteínas intermedias (IDL) y las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), que no tienen tanta influencia en él pronóstico de enfermedad coronaria.
Cuando los niveles de ácido úrico en sangre se elevan por arriba de 8 mg/dl, el riñón es incapaz de eliminarlo en su totalidad y se empiezan a formar cristales del mismo que se acumulan (tofos) y se depositan en las articulaciones. Generalmente se presenta en el dedo gordo del pie, pero también puede presentarse en otras articulaciones y esta entidad se conoce como gota
5- Consecuencias de tipo DERMATOLOGICAS
En la OBESIDAD, la acumulación de grasa se da en el tejido subcutáneo en donde se va depositando. La piel esta compuesta por elastina lo que le proporciona a esta una cierta capacidad para su elasticidad y dar cabida a este exceso de grasa, pero llega a cierto limite y entonces este tejido se rompe y aparecen las estrías, que según el grado de OBESIDAD y la genética de cada individuo, será de diferente distribución y de diferente intensidad.
Igualmente al romperse la piel se va pigmentando en esas zonas, ya que la melanina lo utiliza como un medio de defensa al rompimiento de la piel.
Se dan cambio en el sistema endocrino, tanto en las glándulas centrales como en las glándulas sudoríparas y sebáceas en la piel, dando como resultado crecimiento de mayor vello en diversas regiones del cuerpo y esto se conoce como hirsutismo. Igualmente aumenta la sudoración y debido a la obesidad se presentan en las zonas de roce los furúnculos y en las zonas de pliegues empiezan a aparecer infecciones por hongos.
6- Consecuencias de tipo OSTEOARTICULARES
Debido al sobrepeso por la OBESIDAD, cada vez es mayor la dificultad para la movilización, es más difícil desplazarse de un lado a otro, subir y bajar escaleras. Los músculos que se encargan de sostener y movilizar nuestro cuerpo que son conocidos como músculos esqueléticos se van debilitando y su volumen va disminuyendo presentando hipotrofia muscular esto hace que el se generen desgarros musculares y facturas óseas
Por la OBESIDAD va desgastando las articulaciones y disminuyendo su movilidad y por lo mismo disminuye la circulación del liquido sinovial y disminuye el aporte nutritivo de estas causando una artritis tanto de los miembros inferiores y de la columna vertebral, pudiendo presentar fácilmente una hernia de disco intervertebral.
Las afecciones osteoarticulares del paciente obeso tienen una incidencia aumentada, en especial en las articulaciones que más peso soportan como caderas y rodillas, siendo esta última la más afectada.
El sexo femenino tiene una mayor preponderancia en las afecciones de este tipo, calculándose que un descenso de peso significativo podría prevenir el 21% de las osteoartritis en el sexo masculino y el 33% en el sexo femenino.
7- Consecuencias de tipo CEREBRALES
Debido al exceso de grasa en el cuerpo por la OBESIDAD, en las arterias del cerebro se va depositando grasa y se va haciendo más estrecho el paso de sangre por estos vasos sanguíneos pudiendo llegar a ser tan estrecho el diámetro que seria muy factible se tape dicho vaso sanguíneo provocando un accidente vascular cerebral.
8-Consecuencias de tipo PULMONARES
Debido al exceso de peso causado por la OBESIDAD, el tórax y el abdomen se encuentran más rígidos y se necesita mucho mayor fuerza para desplazar los músculos torácicos para la inspiración y la persona se fatiga fácilmente y le hace falta el aire (disnea), aunque sea en desplazamientos cortos, por lo que tiene que interrumpir frecuentemente la marcha y reposar.
La OBESIDAD favorece la aparición de una obstrucción repetida de las vías aéreas superiores provocando una dificultad para respirar durante el sueño que se conoce como síndrome de apnea obstructiva del sueño.
Al estar más rígido el pulmón por lo mencionado con anterioridad, se produce un aumento del volumen sanguíneo pulmonar y se forman pequeñas comunicaciones en las zonas de declive de los pulmones y en esa zona se pueden formar acumulaciones de los elementos de la sangre y presentar pequeños trombos, desencadenando una trombosis pulmonar.
9- Consecuencias de tipo PSICOLOGICAS
Uno de los factores que son más importantes y que además retroalimentan el problema de la OBESIDAD, es la pérdida de la autoestima, que cada vez va siendo mas y más intensa y como consecuencia se cae en un cuadro de depresión y esto baja aun más la autoestima y nos hace caer en una depresión cada vez mas y mas profunda y algunas personas tratan de compensar dicha situación usando a la comida como un aliciente para su problema y eso consecuencia mas este problema creando un circulo vicioso.
10-Consecuencias de tipo REPRODUCTIVAS
Debido al problema de OBESIDAD, se producen alteraciones importantes en las hormonas. En la mujer dichas alteraciones provocan que se alteren tanto los niveles de estrógenos como los de progesterona y alteren el proceso de ovulación. Por esta misma razón se presenta infertilidad.
La OBESIDAD complica la evolución del embarazo. La mujer que inicia su embarazo con un INDICE DE MASA CORPORAL por arriba de 25 unidades se considera con obesidad y se limita el crecimiento del producto a expensas del plan de alimentación bajo en calorías para que no suba mas de peso.
La infección urinaria en la mujer se ha asociado con la edad avanzada, menopausia, obesidad y coexistencia con desordenes crónicos. La incontinencia urinaria es una de las afecciones más frecuentes en la micción de mujeres que poseen un IMC mayor a 30 kg/m 2.
En las embarazadas, el sobrepeso y la obesidad afectan negativamente la evolución del embarazo, parto y gestación fetal. En un estudio sobre 2.459 embarazadas danesas se concluyó que el sobrepeso y la obesidad están asociadas a mayor riesgo de hipertensión en el embarazo, aumento del índice de cesáreas, dificultad en el trabajo del parto, parto pretérmino y mayor morbilidad infantil. Incluso en las mujeres obesas es más dificultoso el diagnóstico de embarazo, como consecuencia de las irregularidades menstruales y de las dificultades que presenta el examen clínico ginecológico para determinar el tamaño uterino. Las embarazadas están expuestas a sufrir mayor incidencia de infecciones urinarias, con un riesgo relativo de 1,42.
El sobrepeso y la obesidad incrementan el riesgo para la mortalidad materno-fetal, 18% de mortalidad materna en el parto y el 80% relacionada a la anestesia. La anestesia en las obesas es más dificultosa (intubación) y la incidencia de hipoxia es mayor que aquellas con peso normal. La duración de las intervenciones quirúrgicas insumen más tiempo, presentan mayor prevalencia de sangrado, problemas de infección de la herida quirúrgica y dehiscencia de la misma.
También se ha descripto que en las pacientes embarazadas con sobrepeso, además de presentar diabetes gestacional, preclampsia y nacimientos por cesárea, incrementan las gestaciones con macrosomía y de neonatos con ingreso a las Unidades Neonatales de Cuidados Intensivos siendo relacionada también la distocia de hombro del neonato.
11- Consecuencias de tipo SANGUINEAS
Debido al exceso de grasa que se presenta en la OBESIDAD y que la respiración es deficiente, la oxigenación se ve disminuida y para compensar esto, la medula ósea produce mas glóbulos rojos (poliglobulia) y se eleva la hemoglobina (que es la que transporta él oxigeno a todo el cuerpo) y encontramos los niveles arriba de 18 mg/dl. y en algunas ocasiones cuando las cifras son muy altas es necesaria practicar una sangría (sacar sangre).
12-Consecuencias de tipo QUIRURGICAS
En el paciente que presenta OBESIDAD se presentan una gran variedad de problemas desde el periodo preoperatorio ya que hay gran dificultad para canalizar las venas para administrar las soluciones y los medicamentos.
Durante la anestesia se presentan problemas desde la intubación (colocación de un tubo en la tráquea para mejor ventilación). Igualmente se dificulta la anestesia por vía espinal (raquia). Por el problema de OBESIDAD, la dosis de medicamentos anestésicos es muy variable y es muy difícil mantener una hidratación adecuada.
Durante la cirugía, el aumento de la grasa en el tejido adiposo, dificulta las maniobras tanto de abrir como de cerrar la incisión quirúrgica y también se dificulta el control de los vasos sangrantes (hemostasia).
En el postoperatorio, la mortalidad se encuentra muy aumentada en los pacientes que padecen OBESIDAD, por una disminución de la concentración de oxígeno en las arterias. Se presentan frecuentemente neumonías (infección pulmonar), infecciones de la herida quirúrgica y también se asocia a tromboflebitis (inflamación de las venas) de miembros inferiores.
Debido al problema de OBESIDAD las hernias y eventraciones son muy frecuentes, ya que las paredes musculares no son capaces de sostener todo este sobrepeso y al debilitarse permiten que se formen sacos herniarios que pueden ser en varias localizaciones y que requerirán de intervención quirúrgica y que debido al mismo problema de OBESIDAD, el porcentaje de recidiva es muy alto.
13- La obesidad y el Cáncer
Un estudio realizado por la Sociedad Americana para el Cáncer en un seguimiento de 12 años sobre 750.000 pacientes, estableció que un Riesgo Relativo de mortalidad para el cáncer en personas con 40% de sobrepeso era de 1,33 para el hombre y 1,55 para la mujer.
Es de particular interés la incidencia de cánceres hormonodependientes aparentemente relacionados con la mayor actividad de la enzima aromatasa en los pacientes obesos. La especial incidencia del cáncer de endometrio (el más frecuente de los carcinomas genitales y el cuarto más frecuente en la mujer, aún en las premenopáusicas), relacionándose especialmente con el PC, lo que indica el papel preponderante que tiene la obesidad androide en el desarrollo de este cáncer al igual que el de ovario.
El cáncer de mama es la segunda causa de mortalidad en la mujer en países industrializados y los únicos factores de riesgo relacionados con la dieta, bien establecidos, son la obesidad y el consumo de alcohol. En el caso de la obesidad, incrementa el riesgo de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas en alrededor del 30%, probablemente por un incremento en la concentración de estradiol.
Se ha recomendado, entre otras estrategias potenciales, el descenso de peso para reducir el riesgo de este tipo de carcinoma.
En el Cáncer de las vías biliares tiene una alta asociación la presencia de cálculos (según algunas publicaciones, entre el 60 al 90%) y la presencia de estos es muy frecuente en los pacientes obesos.
14-consecuencias de tipo SOCIALES
En la sociedad actual la persona con obesidad no es aceptada y más aun si es mujer el rechazo será mayor.
A nivel laboral, los patrones no desean tener gente con obesidad, sobre todo a nivel de trabajo de oficina, recepción, ventas, etc., etc. ya que dicen que la primera imagen que percibe el cliente es la que se percibe de la empresa, a veces ni tan siquiera les interesan los conocimientos y las virtudes de sus empleados sino la apariencia física de la misma.
A nivel escolar, ya que como sabemos los niños no se callan nada y siempre el agredido es el que presenta obesidad, no se le permite que juegue con los demás y siempre es objeto de burlas y segregación, provocando en los niños, grandes complejos que requerirán tarde o temprano de ayuda profesional para resolver toda la problemática señalada en los párrafos anteriores.
Y todo esto los lleva al aislamiento, a separarse de la gente, a encerrarse en las cuatro paredes y para reconfortarse de todas estas situaciones recurren a la comida y lo que esto va haciendo es hacer mas grave este problema.
Costos Versus Beneficios
La pérdida de peso en personas con sobrepeso y obesidad mejora notoriamente las complicaciones físicas, metabólicas y endocrinológicas (problemas de corazón, accidentes cerebro vasculares, diabetes, hipertensión, cáncer, etc.). También puede mejorar los problemas de ansiedad y depresión, el funcionamiento psicosocial, el estado de ánimo y la calidad de vida en general.
Todas las evidencias científicas indican que incluso una modesta reducción de peso, de un 5 a un 10%, resulta en significativos beneficios para la salud. Personas con hipertensión que redujeron un promedio de 5 kilos durante seis meses disminuyeron los niveles de presión sanguínea. Una perdida de peso intencional de 0,5 a 9 Kg. en mujeres con sobrepeso que sufren enfermedades relacionadas con la obesidad, llevaron a una caída del 20% de la mortalidad total,
a una reducción del 40-50% de la mortalidad por cáncer vinculado con la obesidad, y a una reducción del 30-40% de las muertes relacionadas con la diabetes.
Un tratamiento efectivo contra la obesidad requiere una variedad de estrategias que incluye la prevención de evitar mayor aumento de peso, tratar las complicaciones, y lograr un descenso de peso. Varios métodos se han estudiado para el tratamiento de la obesidad, incluyendo
dieta, terapia conductual, actividad física, medicación y cirugía.
Cirugía
La Organización Mundial de la Salud recomienda la cirugía para aquellos obesos mórbidos (aquellos con más de 40 kg de sobrepeso) que no hayan tenido éxito con los tratamientos tradicionales, cuya salud está en riesgo a causa de la obesidad.
Quienes presentan esta patología, tienen una incidencia 4 veces mayor de padecer cáncer de colon, próstata, mama y ovario y un riesgo elevado de mortalidad como consecuencia de enfermedades cardiovasculares y trastornos respiratorios. En caso de existir enfermedades serias vinculadas a la obesidad -y ante el fracaso de otros métodos- puede considerarse la posibilidad de cirugía para un paciente de peso menor (desde un IMC de 35). Como en cualquier intervención seria, existen riesgos en la cirugía bariátrica. Debe tenerse en cuenta que cualquier obeso mórbido que vaya a ser sometido a una intervención quirúrgica tiene un riesgo mayor de sufrir complicaciones que un enfermo de peso menor o normal. A mayor exceso de peso y comorbilidades presentes –especialmente respiratorias y cardiacas- mayor será el riesgo. De aquí que los pacientes a ser considerados deban pasar por una minuciosa evaluación de los riesgos quirúrgicos. Debido a que los cambios inducidos por la cirugía son muchos y de importancia, el paciente debe además conocer y asumir los cambios de alimentación y
comportamiento que deberá poner en práctica después de la cirugía. A través de la cirugía bariátrica, los pacientes pueden alcanzar una pérdida de sobrepeso del orden de 50 al 75 por ciento, con un importante impacto en la calidad de vida del paciente. La morbilidad en la cirugía bariátrica es menor al 10 % mientras que la mortalidad es inferior al 1%.
Entre otros beneficios se pueden destacar los resultados a corto plazo, un mantenimiento prolongado del descenso de peso, y una relación costo beneficio positiva en relación al tratamiento de las comorbilidades.
La obesidad afecta en gran medida a los países en desarrollo y la Argentina no es una excepción. Aunque en nuestro país existen pocos datos, se calcula que entre el 55 y 60 por ciento de la población adulta sufre problemas con el peso, mientras que el número de muertes atribuible a esta enfermedad es de 30.000 al año.


Comunidad Bariátrica- Pacientes Obesos