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miércoles, 26 de enero de 2011

Bulimia y Anorexia. Prestemos atención y no miremos hacia otro lado...

Siempre algo tenemos para hacer.
Siempre a alguien podemos ayudar.
Siempre podemos correr el velo de nuestros ojos...
Mabel Ieraci.-

sábado, 22 de enero de 2011

Las 10 excusas más comunes de quien no quiere adelgazar


Los profesionales identifican mecanismos que despliegan aquellos que, en el fondo, no están decididos a empezar un descenso de peso

Por Valeria Chavez

"No sé por qué engordo" es sólo una de las tantas respuestas que los nutricionistas deben escuchar a diario de sus pacientes.

Para la doctora María Adela La Valle, "son mecanismos para seguir con los mismos hábitos". Consultada por Infobae.com, la profesional destacó que los fracasos reiterados también colaboran.

"A veces las experiencias previas no son buenas", destacó la médica nutricionista y licenciada en Nutrición, quien criticó las conductas que llevan a "picotear" dietas (así definió el acto de empezar y dejar planes de adelgazamiento sin guía profesional alguna). "Eso siempre genera frustración", aseguró.

Para la profesional, en muchas oportunidades son los médicos los "responsables" porque no informan correctamente al paciente acerca de la importancia de "aprender a comer". "El paciente pone obstáculos y no se permite estar bien por lo que la función del profesional es intentar eliminar las excusas", remarcó La Valle.

Al ser consultada acerca de cómo detecta a un "mentiroso", la nutricionista destacó que "indagar mucho en la primera consulta" es la clave para conocer al paciente. Si el motivo de consulta que esgrime la persona es que le dicen que tiene "que bajar" es indicador de que no va por propio convencimiento.

Lo que el equipo médico coordinado por La Valle se propone para que el plan no fracase es que durante la primera semana de tratamiento el paciente no se someta a una dieta estricta sino que aprenda a "organizar" sus comidas. "Es elemental que se acostumbren a hacer un desayuno, comer colaciones cada dos o tres horas, almuerzo y cena", explicó la profesional.

Así es que La Valle explicó que "el paciente tiene que ver que no es tan difícil para sentirse motivado y hacer por sus propios medios el ´clic´", al tiempo que aseguró que es fundamental no hablar sólo de dieta, lo cual implica "trabajar con el 40% de posibilidades del programa".

En ese sentido -según la profesional- si la persona hace caminata, cinta o bicicleta y un buen control de dos o tres veces por semana con un nutricionista sumado a algún "mimo" (como puede ser presoterapia, baño de ozono) sentirá que "no todo es exigencia y tendrá energía para hacer las cosas bien".

Identifique cada excusa y sepa si la usó
1- “Yo quería pero no puedo”
Todos lo “no puedo” en realidad son “no quiero”. Tenga en cuenta que en la vida habrá miles de situaciones que pueden producir un “no puedo”. Pero si usted realmente quiere, va a encontrar la manera.

2- “¿Qué le iba a decir al doctor? Era un papelón”
Esta es una excusa típica: dejar un programa de descenso de peso porque no ha llevado a la práctica lo que el médico le aconsejó. En realidad lo sano es volver a la consulta y hablarlo, para concretar un programa lo más personalizado posible. Esta puede ser la forma de ajustar sus actividades y horarios de mayor ansiedad, y prevenir este tipo de situaciones.

3- “No fui a la nutricionista porque aún no tenía los estudios”
Es otra excusa típica: muchas veces la gente intenta ir al nutricionista una vez cada mes ó cada 15 días, y la posibilidad de fracaso es directamente proporcional a mayor tiempo sin control. Si no tiene los estudios puede presentarlos luego. Pero hacer el control y el apoyo dietoterapico es indispensable.

4- “Engordé 2 kilos y ya fracasé”
Si engordó 2 kilos, quizá porque comió de más, pero también puede ser que esté produciendo una retención de líquidos. Es importante que en cada control realice un test de orina para evaluar si el motivo es este último. En función de la densidad que tenga esa orina y de algunas pruebas clínicas, el medico nutricionista podrá inferir si usted tiene ó no 2 kilos de grasa o agua, y darle un pronóstico de descenso.

5- “Soy un caso perdido/usted nunca tuvo un caso como yo”
Esta excusa forma parte de la creencia en que “no va a andar”; no lo va a lograr.
No tenga pensamientos negativos, busque ayuda y ponga manos a la obra para estar bien. Nunca debe perder de vista su objetivo: si pone en su mente el fracaso... así será. En cambio, si pone sus energías en un logro, tiene el 50 por ciento ya ganado.

6- “Yo, con ésto engordo”/ “tomo agua y engordo”
Es importante entregarse al plan dietoterápico, intente no realizar objeciones ni buscar obstáculos. Nuevamente: ponga sus energías en el logro de sus objetivos, y confíe en los profesionales que lo están acompañando.

7- “Yo puedo solo”
A veces esto es cierto y se puede, pero generalmente se necesita ayuda.

8- “No tengo tiempo, soy una persona muy ocupada, importante, no puedo dedicar tanto tiempo para mí”
El tratamiento le dará resultados en función de lo que trabaje para lograrlo. No querer dedicar este tiempo para usted, implica que no esta decidida a emprender este proyecto. Será mejor que no comience ningún plan de descenso si no esta convencida de querer hacerlo, dado que seguramente sumará puntos a la lista de fracasos para descender de peso.

9- “No sé por qué engordo”
No existe el misterio metabólico. Por ejemplo, una mujer puede estar en plena menopausia - cuando cuesta más bajar de peso- pero si hace una dieta acorde a su momento metabólico y realiza una actividad física para activar la desintegración de grasas, podrá bajar de peso.

10- “No tengo ganas de moverme; no puedo moverme; tengo artritis, artrosis, lumbalgia, sedentaritis..."
La actividad física aconsejada para descender de peso consiste en realizar ejercicios aeróbicos al 60 o 70% de la frecuencia cardíaca máxima. Esto significa que hay actividades con las que estará trabajando músculos y mejorando su sistema cardiovascular (por ejemplo si usted corre), pero no estará trabajando para bajar de peso. Aconsejamos caminar, por lo menos una hora por día.

Fuente: http://www.infobae.com/contenidos/324914-100884-0-Las-excusas-más-comunes-quien-no-quiere-adelgazar

miércoles, 14 de octubre de 2009


Metabolismo y exceso de peso

Nuestro metabolismo no es el único culpable de nuestro exceso de peso. El sobrepeso es muy a menudo consecuencia de una alimentación errónea. Los preparados alimenticios con aditivos químicos pueden alterar el funcionamiento de nuestro metabolismo.


El sobrepeso es muy a menudo consecuencia de una mala alimentación. Los cereales se refinan desnudándolos de las capas nutritivas más importantes para la salud, el germen y el salvado. El azúcar de caña o remolacha sufre también un proceso de lavado, blanqueado, que lo define como un alimento vacío que carece de nutrientes y las grasas de origen animal (embutidos, carnes grasas, mantequillas, etc.) producen en su conjunto una serie de afecciones llamadas "del metabolismo" y entre ellas la obesidad y el exceso de peso.

Además de los alimentos vacíos o de baja calidad nutritiva, sufrimos de todo tipo de preparados alimenticios (pues no se les puede llamar alimentos) cargados de aditivos químicos, que forman parte, a veces muy frecuentemente, de la alimentación cotidiana. El exceso de cantidad de alimentos, tanto en el supermercado como en nuestra mesa y la industrialización ha conducido a las sociedades del norte del mundo a enfermedades que indican la necesidad de una vida conectada a los ciclos de la tierra y a nuestro cuerpo con sus ritmos y necesidades. Aunque pensándolo bien, esta desconexión resulta interesante para un gran sector de la sociedad que han hecho un negocio de la manipulación antinatural de los alimentos y del culto al cuerpo. Los cientos de millones que mueven los alimentos bajos en calorías, las cremas reductoras y otros productos milagrosos son demasiados como para que interese saber que bastaría con aprender a comer alimentos sencillos y naturales.

El metabolismo
Diversas hormonas influyen tanto en el aprovechamiento de las substancias nutritivas como en la distribución de la grasa corporal o regulación de líquidos orgánicos, es por ello que una alteración endocrina puede provocar indirectamente una alteración del peso corporal. Algunas obesidades o excesos de peso tienen su origen en una alteración del sistema glandular. Entre las glándulas de secreción hormonal con mayor relevancia en cuestión de sobrepeso, nos encontramos con el páncreas y la tiroides, ambas requieren una parada para comprender nuestro organismo de forma más profunda.

El páncreas: director de orquesta
El páncreas es un órgano situado transversalmente en la cavidad abdominal. Su función como glándula endocrina es segregar una hormona, la insulina. La función del páncreas es vital importancia, pues a veces aún comiendo poco, si los niveles de insulina están alterados, una parte de lo comido se convierte en grasas de reserva, con la siguiente ganancia de peso comiendo cada vez menos. Los síntomas de una mala combustión de los alimentos pueden ser el exceso de grasa corporal junto a un bajo nivel de energía que correspondería a aquellas personas que a pesar de estar sobradas de kilos se encuentran cansadas y a veces con impulsos irresistibles de comer dulces o picotear entre horas.

La tiroides
La tiroides es una pequeña glándula situada a nivel de la garganta. Se encarga de aumentar el consumo celular de oxígeno y calor corporal, lo que determina el metabolismo basal de cada individuo. Aumenta la degradación de la glucosa y las grasas e incrementa la actividad neuro-muscular y la sudación, entre muchas otras funciones. El concepto de metabolismo lento está en referencia de forma proporcional con el funcionamiento hormonal de esta glándula, ya que sin llegue a ser un hipotiroidismo diagnosticable, la eficiencia con la que trabaje determinará con qué facilidad ganamos o perdemos peso. Para saber si tú metabolismo funciona adecuadamente es necesario medir la temperatura corporal basal que determina la función tiroidea.

La medición de la temperatura basal se mide con un termómetro normal, colocándolo bajo la axila justo antes de despertarte y de realizar ningún movimiento brusco o actividad previa. Durante cinco días seguidos se toma la temperatura y la hora. Las mujeres es preferible esperar a hacer la medición siete días después de la menstruación. La temperatura fisiológica está entre los 36.6 a 36.4 grados, si es inferior puede ser un indicio de que el metabolismo quema lentamente o con dificultad, es decir, si consume correctamente lo que come o no.




Autor: Luisa Martín
Naturópata y diplomada en Herbodietética